Cartas de navidad

Se estila en estos días hacer una carta de buenos deseos, de regalos y de muchas otras cosas. La de los regalos se atribuye a Santa Claus, costumbre europea que llega por los Estados Unidos al continente y se arraiga de manera impresionante.

Todos tenemos algo que pedir, y no es la excepción el 2013 en Victoria, capital del estado de Tamaulipas.

¿Ya está lista la carta del presente año?

Hay personas que deben su tranquilidad y estabilidad material precisamente a una amistad o circunstancia con las personas que ocupan el poder en la actualidad y no precisamente a su capacidad laboral o intelectual, es decir, que gracias a los amigos o parientes tienen trabajo. Esos no tienen que pedir nada: ya se les concedió.

Sin embargo, se sabe que al iniciar 2013 habrá ajustes en algunos puestos gubernamentales, motivo por el que muchos de los que actualmente ostentan u puesto o cargo piden en su carta navideña que se les mantenga en el puesto o cargo, con la promesa de que “ahora sí” harán bien las cosas y no traficarán con influencias ni cosas oscuras.

Otros, prometen que si el regalo se mantiene, no hostigarán más a nadie ni pedirán otro tipo de cosas a sus trabajadoras con tal de que mantengan sus puestos: se portarán bien, como debió ser desde un principio.

Y otros, los más, pero también los más felices, estarán pidiendo que, ahora sí, se pueda vislumbrar siquiera una esperanza de encontrar empleo en una sociedad que se maneja por recomendaciones y no por talentos, que tiene en la juventud una fuerza laboral en potencia que no se ha explotado por diversos motivos que son realmente molestos para muchos, y peores para miles.

Pero las cartas hablan de esperanza: un buen empleo, seguridad, salud educación y sobre todo, el tiempo para convivir con la familia y tratar de conocer a los nuestros de una mejor manera, a fin de que tengamos suficientes argumentos que nos permitan valorar en su justa dimensión a cada persona, de esas que aparecen en nuestra existencia y que son realmente especiales.

Las cartas de navidad consideran aspectos como mejoras personales en cada uno de nosotros, en los que nos rodean, y esperanza de mejorar material y espiritualmente, pero sobre todo, de alcanzar a tener esa maravillosa esencia de la familia dentro de nosotros: convivir con ellos y ser parte de ese importante núcleo social que nos entrega los conocimientos básicos primarios que ponemos al servicio de los demás.

Esta carta navideña tiene muchas solicitudes, una de ellas se refiere a lo que queremos alcanzar, pero de todos es bien sabido que si no logramos tener merecimientos suficientes, nunca lograremos que los regalos de la carta lleguen a tiempo y en forma adecuada.

El sentimiento de gratitud y humildad es fundamental en el paquete de regalos navideños.

Es necesario darnos unos minutos para escribir esta carta de navidad y pedir a nuestro Santa Claus, disfrazado de cualquier manera o forma y en cualquier credo religioso, que nos conceda los regalos más importantes del mundo y que serán, para nosotros, la mejor manera de ser así.

Conforme se acerca la Noche Buena, los deseos se multiplican, pero no tenemos más que pensar en que los demás tienen muchas necesidades: compartir un poco lo que somos y tenemos con los demás será fundamental, pero también, si logramos conjuntar una buena sociedad será todavía más el mejor regalo que hubiésemos visto jamás.

Nos pronunciamos por una navidad plena de felicidad, abrazos y besos, pero sobre todo, del incondicional amor que debemos tener, hacia EL y hacia los nuestros.

(Visited 1 times, 1 visits today)