El día se presta a leer y escuchar diatribas, mentiras, tonterías disfrazadas de noticias. Se ha vuelto algo muy común en los medios en todo el país. Los que se presumían serios lo hacen y ya a nadie espanta leer estas notas falsas.
El día de los inocentes tiene su origen en la Biblia, cuando se dice que Herodes mandó asesinar a los niños nacidos en esos días, pensando así en deshacerse de Jesús, el Hombre.
Sin embargo, la tradición popular nos habla de aquella frase, entre muchas otras que dice: “inocente palomita, que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar”.
El recuerdo de aquellos años en los que no podíamos prestar siquiera un peso porque era una pérdida. Los inocentes somos muchos que tenemos sueños que no se pueden cristalizar, aunque no hemos cejado en la lucha por hacerlo, que finalmente, es lo más importante: nunca caer, nunca darse por vencido y hacer todo el esfuerzo posible por llegar a la meta que hemos trazado con anterioridad.
Nadie dijo que sería fácil, eso lo tenemos muy claro.
Pero el día de los inocentes debemos manejarlo con cuidado para no caer en bromas que luego tienen consecuencias. El día debe ser aprovechado como todos los últimos del año, con reflexiones acerca de lo que nos hemos propuesto alcanzar en el casi ya naciente 2014: buscar la excelencia como personas, como padres, hijos, estudiantes, trabajadores o lo que sea: cualquiera que sea nuestro rol, tenemos que asumirlo de la mejor manera posible.
Y claro, preparar todo lo necesario para los últimos días. Se acostumbra una reunión o convivio familiar y luego la convivencia con los amigos, aunque algunas costumbres están cambiando radicalmente por situaciones naturales.
En ese sentido, habría que hacer acopio de toda nuestra capacidad de análisis para determinar qué está saliendo adecuadamente y qué debe atenderse, qué hay que replantear y la forma en que podamos hacerlo.
Tenemos que pensar que vivimos en un estado que tiene carencias y problemas, así como cosas muy buenas, pero hay que participar en su progreso en la medida que nuestra función compete.
Somos parte del Tamaulipas que nos ha tocado vivir, y tenemos un rol individual y comunitario: hay que asumirlo y enfrentarlo, cumplirlo y sentirnos satisfechos por lo que se haga.
Y volviendo con los Inocentes, en la connotación que hemos dado en la actualidad, entendemos que hay muchos que pudieran tener esa etiqueta, y que piensan que por el hecho de ser personas que tienen alguna responsabilidad pueden ser importantes, sin merecer siquiera el hecho de ser servidores.
Hemos encontrado trámites en estos días en sitios donde los empleados de guardia tienen más vacaciones que los que salieron: no hacen lo que les corresponde y eso afecta en gran medida a muchos ciudadanos que acuden en busca de solucionar estos inconvenientes.
Los empleados de guardia del Instituto Federal Electoral, por ejemplo, son claro ejemplo de la inocentada que vivimos: no cumplir con sus funciones y hacer que los ciudadanos den más vueltas que las normales, es una muestra que nos dice lo que no hay que vivir.
Lo importante será, sin duda alguna, tener el tiempo suficiente, en días de asueto, para aprovechar la compañía familiar: el disfrutar a los nuestros en la medida que las condiciones lo permitan será quizá lo mejor que podemos hacer en los días del descanso decembrino.
Y esperar los días que faltan para el inicio de 2014, y sobre todo, el inicio de un nuevo proyecto con nuevo nombre pero con los mismos protagonistas: nosotros mismos, de los que, la fuerza y el entusiasmo no debe disminuir por nada del mundo.
Cuídese este día, para no caer en inocentadas que no dejan nada bueno.