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Reynosa, Tamaulipas.-En los dos últimos años se han perdido a destacados comunicadores, apreciados y carismáticos que hoy en el marco de la conmemoración del Día del Periodista se les recuerda con afecto. Periodistas ejemplares como: Luis Edgardo Sánchez Zapata, Guadalupe “Lupita” Hernández Zavala, José Benjamín Tamez Chávez, Jorge Méndez, Jorge Coronado y Julio José Normendez.
Luis Edgardo Sánchez Zapata tenía 57 años de edad, y se inició desde muy joven en el ámbito reporteril, laboró durante varios años en el periódico “La Tarde”, en donde estaba a cargo de la sección de humor con su sección “El Coyote Cojo” con su personaje “El Chiricuas” que era un norteño alegre, dicharachero y siempre con una puntada humorística.
Alterno esa su afición por el bueno humor y alegría con su labor como reportero, en donde posteriormente escribió en el diario “El Mañana”, hasta hace unos dos años, en donde emprendió un proyecto periodístico nuevo con la revista “Impacto Fronterizo” de la cual era director.
Era un hombre responsable en su labor y respetuoso de sus compañeros a quienes siempre dio su lugar y nunca tuvo problemas, dedicado a su trabajo, era común verlo por las calles del centro de la ciudad reporteando o trasladándose apuradamente en su carrito negro con la estampa de “Impacto Fronterizo” siempre activo.
“Lupita” Hernández cariñosamente llamada por los compañeros como “La Abejita” era compañera combativa y esforzada a más no poder, el diagnostico hace años de Diabetes y subsecuentes complicaciones cardiacas, no detuvieron su espíritu inquieto y laborioso, hasta donde sus fuerzas físicas lo permitieron no dejo de reportear al lado de su compañera inseparable de trabajo, Rosy García.
Ambas mujeres fundaron su propia revista “Presente” que ellas mismas elaboraban con información y personalmente la distribuían, “Lupita” fue una mujer de carácter fuerte y nunca se quedaba callada cuando atestiguaba alguna injusticia y tenía la libertad de reclamar a cualquier funcionario que era excesivo con los reporteros.
Otra cualidad que tenía al igual que Luis Edgardo Sánchez, era el don de la amistad que junto con Benjamín Tamez enaltecían demasiado y velaban por sus compañeros, Luis Edgardo y Rosy García, ésta última apoyada por “Lupita” en ocasiones diferidas organizaron posadas y convivios con los periodistas.
Hoy que se han marchado- tan solo físicamente- queda el consuelo del recuerdo de su amistad, tenacidad, y sobretodo el esfuerzo que imprimieron en su vida y que heredan como ejemplo para quienes abrazan como vocación la profesión de informar. Descansen en Paz.
Martin Mendo y Eleazar Vaquera, fueron dos compañeros de “La Prensa” que quiso la mano del destino perdieran la vida en un trágico accidente y nos dejaran con el vacio de su ausencia.
Fueron múltiples los cartones que el monero Martín Mendo dedicó en “La Prensa” para expresar los sentimientos de la ciudadanía, particularmente cuando la tranquilidad social se extravió ante un endurecimiento de la inseguridad y violencia que a todos por igual mantiene en el filo del temor y la incertidumbre.
Prolífico en imaginación y con un refinado sentido de la crítica, Mendo agudizó sus cartones en los cuales sus lectores avalaban lo que realmente sentían al salir a las calles de la ciudad, en donde –según el juicio de las autoridades- se libra y se va ganando una guerra contra la delincuencia.
Ni el “Cabo Catoche”, así como “Barman y Droguín” pudieron salvar o proteger a nuestros compañeros del alcance de la fría mano de una inseguridad que con su partida nos deja aun más expuestos y vulnerables.
Jorge Méndez Soto, se inició en la actividad periodística desde muy joven, cubriendo una trayectoria de más de 30 años, colaborando en diversos medios de comunicación como: “Valle del Norte”, “La Tarde” y “La Prensa” en donde sirvió como corresponsal en la región ribereña.
Era frecuente observarlo departir amistosamente con todos los reporteros en la Sala de Redacción de “La Prensa” a donde acudía a escribir y dejar su información, tenía siempre detalles atentos y compartía su generosidad de otorgar siempre palabras de ánimo y aliento a los demás, parecía que siempre intuía cuando alguien necesitaba de ese apoyo.
Tras una penosa agonía, Jorge Méndez falleció el 21 de diciembre de 2012 y la ultima navidad que pasó con su familia, hizo derroche de alegría y felicidad al cantar y celebrar la que sería su última Navidad.
Todos ellos hoy están ausentes, tan solo físicamente y así los recordamos con su alegría espontanea, compañerismo y tambien seguimos disfrutando del manjar de amistad que nos regalaron.


