Nuestros valores

A partir de las declaraciones de la titular del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, Libertad García Cabriales, en el sentido de que en la entidad habrá varios festivales, por lo que se aprovechará uno de éstos para rendir homenaje al cantautor altamirense Cuco Sánchez, se viene a la memoria del columnista una serie de sugerencias que bien podrían ser parte de este tipo de reconocimientos para quienes realmente lo merecen.
Personalmente, nos gusta la música de Cuco Sánchez: la letra de sus canciones y el ritmo, el estilo y demás han hecho del hijo de Altamira un inmortal de la música sin lugar a dudas. Hay otros tamaulipecos que bien podrían ser sujetos a un homenaje formal por parte de nuestras autoridades de cultura.
Pensamos, inmediatamente, en el inolvidable profesor Francisco Flores, autor de aquella pieza de “El cuerudo tamaulipeco” que nos reza: “allá por el norte, tierra de pasiones, entre las montañas se encuentra escondida, es de Tamaulipas la flor consentida, por eso le canto con el corazón…”
Con el corte especial que solamente el profesor Flores supo dar a sus creaciones, es prácticamente un “himno” popular para miles de nosotros.
Francisco Flores bien podría tener una calle con su nombre, un auditorio con su placa o un monumento en cualquiera de los camellones de la capital tamaulipeca, y claro, un homenaje en alguno de los festivales de los que habla la directora de cultura estatal.
Tomás Gómez Valdelamar –si la memoria no nos falla- es un cantautor de música huasteca y un promotor de la cultura tamaulipeca aún en activo: ha formado grupos infantiles para preservar el huapango y sus composiciones siguen estando vigentes.
Recordamos aquella que habla del Tamaulipas que vivimos y que en su coro dice “Tamaulipas tiene”, entre cientos de obras suyas.
El maestro Tomás es punto de partida para los que desean saber de nuestros orígenes musicales, de nuestra tradición y desarrollo.
Uno de los grandes promotores culturales lo es, sin duda alguna, el maestro Andrés Sánez Lira, quien dirigió el Conjuunto Típico Tamaulipeco en un par de ocasiones.
Formador de generaciones de bailarines y bailarinas, de un estilo propio de Tamaulipas y parte fundamental del folklore local, aunque ya tuvo un homenaje en la Feria estatal hace algunos años, por su trayectoria e historial consideramos que merece algo acorde al legado cultural que ha impuesto.
Jorge Yapur, recién fallecido, era un artista orgulloso de sus raíces tamaulipecas y fue el creador del “huaxtequismo”, un estilo pictórico único en el mundo.
El tampiqueño también podría ser objeto de un merecido homenaje.
Y por el sólido sur, el escritor Arturo Castillo Alba, formador de generaciones de escritores, poeta y un hombre excepcional, bien podría entrar en la lista de los que merecen un reconocimiento, al igual que la escritora Celeste alba Iris, Gloria Gómez, Federico Schaffler, Miguel Ancona –excelente artista plástico de Reynosa- y muchos más.
Tenemos grandes protagonistas en casi todas las disciplinas: Juan Nava o Juan Francisco Ipiña en fotografía, Omar Galán, declamador y escultor, quien con sus participaciones con el Conjunto Típico Tamaulipeco dio voz a aquella hermosa poesía que inicia afirmando: “Sí, señor, y a mucha honra, ¡Soy puro tamaulipeco!, del inolvidable profesor Francisco de P. Arreola.
Como podemos ver, hay una pléyade de artistas en todas las disciplinas, y la tarea del ITCA podría ser la de reconocer su obra y trayectoria, además de propiciar una serie de publicaciones –cuadernillos o libros cortos- de tipo biográfico, para que todos sepamos lo que son, lo que fueron y lo que tenemos en materia de arte y cultura.
Somos amantes de la cultura, tenemos grandes personajes: hay que reconocerlos, pues.
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