Reynosa, Tamaulipas.-En horas de la mañana de este lunes se vence el término constitucional ampliado en la Causa Penal número l/20l4, que en el Juzgado Segundo de Primera Instancia del Ramo Penal, se instruye en contra del inculpado Reynaldo Ortiz Martínez, a quien se le señala como presunto responsable de los delitos de Homicidio, Abandono de Personas, Lesiones y Daño en Propiedad.
El daño fue cometido en contra de los finados menores Margarita Arriaga Cruz de l5 años, Rosario de los Ángeles Álvarez Hernández, de l5 años, José Castro Castro, de l4 años, Juan Carlos Castillo Arizmendi, de l3 años, y de Gerardo Martínez Cruz, también de l3 años y de otras personas, así lo dio a conocer un vocero del Poder Judicial el fin de semana.
Conociendo la experiencia y el amplio criterio de la titular de ese tribunal Licenciada Rosalía Gómez Guerra, que emplea al momento de impartir la justicia, es de esperarse que llegado el momento de notificar al inculpado Reynaldo Ortiz Martínez, su resolución dictada en esta fecha, indiscutiblemente lo enterarán frente a las rejas de la celda de la Jefatura de la Policía Ministerial del Estado, el consabido “Auto de Formal Prisión”, y en consecuencia también lo de su traslado al Centro de Ejecuciones y Sanciones en donde a su debido tiempo se le impondrá ejemplar sentencia que superará los 50 años de prisión, que es lo que se espera que le dictaminen al inculpado.
En sus declaraciones ante la agencia correspondiente que lleva el caso Reynaldo Ortiz Martínez, de 33 años de edad, y residente de la colonia Las Cumbres, fue detenido por elementos de la Policía Ministerial del Estado, a la una y media de la tarde del día 5 de enero cuando estaba descansando plácidamente sentado en una banca de la plaza pública, ubicada frente a la Escuela Adolfo López Mateos, de la colonia donde radica, y al estar frente a la Fiscal Quinta Investigadora, Licenciada Alma Leticia Carranza Gómez, admitió la autoría de los negativos hechos, argumentando que en esos momentos se encontraba ebrio y bajo el influjo de drogas, razón por la que huyó del escenario de la tragedia que conmocionó a la sociedad Reynocense.