Entre seguros te veas

Todos tenemos experiencias distintas acerca de los tópicos que vivimos, sin embargo una gran mayoría coincide en la forma en que operan las compañías de seguros, hoy y casi siempre, ligadas a la banca privada, aunque otras están ligadas a empresas automotrices, lo que nos obliga a comprar vehículos a crédito encadenados con compañías que, al saber vendido su producto, no ponen el mínimo interés en atender al cliente –asegurado- de forma satisfactoria.
Nos sucedió con la compañía que opera cobijada por la otrora seria tarjeta American Express, y que responde al nombre de AXA, con un eslogan que reza “reinventando los seguros”, aunque no estamos ciertos su el reinvento ha sido para bien o para mal.
Ofrecen un seguro de viajero realmente fenomenal… en el papel, hasta que uno lo adquiere y tiene la necesidad de emplearlo: los médicos que atienden los siniestros o casos son realmente inhumanos, incapaces, prepotentes y faltos de conocimientos profesionales, ya que un estudiante de medicina podría rebatir sus absurdas decisiones; sucede igual con los especialistas que ríen cuando ven lo que estos señores ligados por un sueldo a la compañía son capaces de hacer en aras de defender los intereses de ellos y no del asegurado.
En materia de seguros de daños, hay que pasar un viacrucis: te pegan, tienes que soportar las arbitrariedades de uno que otro elemento de las autoridades: llega el ajustador y comienza el recorrido: llenar el reporte, toma de fotos, envío a la agencia o taller para presupuesto, esto, después de que ha sido autorizado el siniestro, porque en ocasiones determinan que no es así y no lo autorizan. ¡Como si a uno le gustara chocar o tener problemas y su vehículo maltratado!
Posteriormente, te llaman para decirte que lo autorizaron –si bien te va- y hay que llevar el carro al taller donde puede pasar tranquilamente una o dos semanas: no tienen prisa en entregar de los clientes de las aseguradoras, porque ya tienen el pago seguro –aunque tardado- y porque no les apura nada más, ya que no somos nosotros sus clientes, sino las aseguradoras mismas.
Los seguros de vida… otro viacrucis…
Lo más triste es que en México hay una instancia para vigilar y castigar a los abusivos banqueros y aseguradores, sin embargo, están confabulados con éstos y no son capaces siquiera de organizar una audiencia conciliatoria, ya que estas las fijan en forma amañada.
Nos llaman minutos antes y obviamente no podemos llegar, entonces dan por sobreseído el caso al no presentarnos. Así las gastan.
Pero volviendo al primer caso, es increíble que gastes en un seguro de gastos médicos en el extranjero y te salgan con esos pretextos infantiles, irreverentes y estúpidos.
Seguramente, cuando uno viaja le gusta estar lesionado y necesitar hospitalización…
Claro, estamos más preocupados por otras cosas que por meter orden a la banca. Las autoridades no sabemos por qué no quieren ordenar los procedimientos emanados de estas compañías. No vemos muy legal que digamos que una agencia te obligue a comprar el seguro con cierta compañía que no responde a nuestras necesidades y expectativas.
Nos ponen candados, argumentando que podemos cambiarnos, pero realmente es casi imposible por las condiciones que fijan.
Esa es la triste realidad de las aseguradoras. No queremos pensar que sucede cuando uno se muere: seguramente requerirán el aviso 72 horas antes, o firmar el reembolso ya después de muerto.
Porque ¡vaya que se las gastan así!
Mientras necesitemos esos trámites existirán estos abusivos comerciantes de seguros, y mientras existan, estamos agarrados de… del cuello con una soga.
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