Si alguien le apostó a que “el chico” estaba desahuciado, se equivocó.
El llego, probó y perdió, pero le agradó y hoy reaparece en la escena política, no le hace que se piense que su fallida intentona por acariciar la alcaldía de Ciudad Victoria fue solo una especie de sueño guajiro.
Ahora él tiene otra vez “jefe”, al que ve con admiración y por quién está dispuesto a internarse en una nueva y loca aventura, con la que arriesgara su flamante fortuna, al fin y al cabo para eso es la lana y se debe de invertir.
Luego de que fue candidato del PAN al ayuntamiento de la capital tamaulipeca desapareció y pocos preguntaban por él, pero ahora regresa con nuevos bríos, con más tablas y con cierta experiencia política, la cual pondrá al servicio del personaje que idolatra.
Sus adversarios dentro y fuera del PAN local lo bautizaron de diferente manera, entre ellas “Chayanne”, “El Prieto” y “El Ingenuo”, pero a él poco le importó y siguió en busca de la alcaldía, hasta que el priísta Alejandro Etienne Llano, lo hizo morder el polvo.
Y quienes pensaban que el nombre del panista Arturo Soto Alemán ya no iba a formar parte de los comentarios de los columnistas políticos le erraron, porque ya está de vuelta y a la caza de adeptos para acumular simpatías hacia la figura de Francisco Javier Cabeza de Vaca, “ilustre” personaje fronterizo que no declina en atrapar la gubernatura de Tamaulipas en el 2016.
El, Arturo, escondido por los rincones, como “La muñeca fea”, hoy se da a la tarea de accionar su teléfono celular y busca con insistencia a sus amigos que lo ayudaron a fabricar su imagen durante su campaña política, entre ellos a algunos periodistas, para que hagan labor de convencimiento a favor de la causa cabecista.
Y a punta de billetazos los trata de cautivar, convencido de que la crisis es severa y de que se debe de aprovechar que el PRI de Tamaulipas no da color y que la estrechez económica del gobierno mata y siembra desesperación.
La oferta que hace Arturo a quién se deje seducir es tentadora, ya que promete por lo menos 5 mil pesos mensuales por cabeza, lo que a estas alturas del partido no son nada despreciables y hacen bien a quienes no ven la salida y que viven entre mentiras y entre promesa y promesa.
Desde la semana pasada este “chico” con aspecto de moderno cavernícola no se detiene y no solo se compromete a entregar esa atractiva mesada a quien se deje hechizar, sino que también los enamora con plazas laborales en algunas dependencias federales en Tamaulipas con cuyos titulares tiene un excelente contacto.
A ellos, a quienes tiene en la mira, les juega además el dedo en la boca y les dice que con Pancho Javier les va a ir mejor, por lo que su lista de adeptos se multiplica y sigue comprando conciencias.
Pero este trabajo subterráneo que realiza Arturo no solo se remite a Ciudad Victoria, sino que sus tentáculos ya empiezan a extenderse a Tampico y a otros municipios, lo que significa que la cosa va en serio y a todo vapor.
Por eso, si él le llama, no tome la oferta como una broma de mal gusto, porque Arturo tiene la fama de que cumple, y bien, y más aun ahora que se empeña en llevar a su amigo cabezón a la silla principal de Palacio de Gobierno.
Lo que queda claro es que Arturo es ya el enlace de Pancho Javier en Tamaulipas para impulsar un proyecto que al Senador panista le quita el sueño, por eso, si lo ve no lo ignore tampoco, porque como decía la señora del pueblo: “El hambre es cañona y el que la soporta, más”.
Es, él, pues, como el rey mago Baltasar que en lugar de juguetes.
Reparte, billetes.
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