Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Desde que inició la presente administración, en octubre del año pasado, 686 menores de edad fueron atendidos por el Sistema DIF de esta ciudad, debido a problemas de conducta, de renuencia por acudir a la escuela, o por tener adicciones hacia alguna droga o por pandillerismo, mencionó Sergio Octavio García Garza, procurador del centro de Prevención y Atención a Niños en Riesgo de Trabajo Infantil (Panarti).
Se trata de menores con edades que van de los 12 a los 17 años con 11 meses, y de ellos actualmente se encuentran en el albergue solo 7 bajo el consentimiento de sus padres, ya que viven en la ciudad.
Muchos de ellos cruzan de manera constante a Estados Unidos a través del río Bravo, pero son deportados por las autoridades de aquel país y entregados al Instituto Nacional de Migración, instancia que los envía al DIF.
Sin embargo, dijo que algunos de los menores en custodia, que son adictos a alguna droga, deberían ser tratados por alguna autoridad federal, ya que en el DIF no se cuenta con la infraestructura ni el personal adecuado para su rehabilitación.
“Alguna dependencia privada o pública debe atender el problema de la drogadicción en los menores, porque no tenemos manera de hacerlo, porque no tenemos los medios no la estructura para canalizar a esos menores y darle solución a su problema de adicción”, explicó el funcionario.
Los menores atendidos en el DIF son enviados ya sea por la PGJ, las agencias del MP o por protección civil municipal, pero todos tienen en común el hacer de las calles su hábitat, debido a que salieron de sus hogares por alguna situación de violencia intrafamiliar, destacó el funcionario.
Cuando ingresan al albergue, de inmediato e les brinda atención escolar, médico, atención psicológica, jurídica y alimentación, además de capacitación y pláticas de orientación y una beca económica.
De ese total, al menos el 60 por ciento cuenta ya con alguna rehabilitación que le ayuda a no regresar a su estado anterior, “y en ocasiones ellos mismos acuden al albergue porque desean rehabilitarse, pero quienes consumen drogas son reacios al inicio a integrarse a los programas del DIF, ya que por lo general son reincidentes.


