De buena sangre

Sentados, como siempre, en la última fila, la vocecilla de aquellos colonos apenas si se escucho.
Vestían camiseta blanca con motivos verdes y con el nombre de RODOLFO TORRE CANTU.
Eran, por lo menos treinta y por su boca escapaban reclamos que en unos producían risa, pero otros, en cambio, se mostraron serios, porque sabían que esos gritos encerraban una dolorosa verdad.
Ellos, los colonos, esperaron el momento para desfogarse y éste llego cuando Rodolfo Torre de la Garza piso la tribuna y tomo el micrófono, pero en algunos párrafos de su discurso se le corto la voz y dejo que escaparan las lágrimas.
Allí, frente a una multitud que acompañó espontánea al malogrado ex candidato del PRI a Gobernador de Tamaulipas, en su cumpleaños número 50, su hijo recordó pasajes de la vida de su padre, de las vivencias familiares, de sus ideales y de lo que él siempre soñó para transformar a esta entidad.
Y así, naturalito, sin poses, sin malabarismos que aburren y que hacen parpadear, se echó al público a la bolsa.
Fue entonces cuando desde la última fila varios colonos le gritaron: “Te queremos para presidente, Rodolfito”.
Muy joven es aun él, pero no puede ocultar que pose la misma simpatía, el carisma y el arrastre que tenía su progenitor entre los de abajo, si, aquellos a quienes Rodolfo trato con respeto y con calidad, con esos que votan en las urnas y que son capaces de encumbrar o de sepultar a un político.
El muchacho es físicamente idéntico a su padre – pero sin bigote- en sus años de preparatoriano y así lo demuestran esas fotografías que se dejaron correr en las pantallas del Polyforum de Ciudad Victoria, una localidad que Rodolfo amó y donde se dejo querer.
No sé si Rodolfo junior rasque entre su proyecto futuro convertirse en político, porque parece que está resentido con la política, pero madera la tiene y por sus venas corre la sangre del maestro, que tuvo.
Y me refiero a resentimiento con base a una carta que a él se le atribuye y que se publicó el 28 de junio del 2012, en la que hace una invitación a acabar con el Tamaulipas que no queremos.
A enderezar el camino que otros políticos distorsionaron.

A acabar con la conducción actual de nuestros estado por la perversidad de los ex gobernantes del Partido Revolucionario Institucional.
A hacer una seria reflexión y a comprender que su padre se resistió a aceptar las mismas condiciones de los últimos tres ex gobernadores, lo que lo llevo a la muerte.
Y en el último párrafo, anota que a él solo le queda impulsar lo que su padre quería para Tamaulipas.
De esto, se desprende, pues, que Rodolfo chico no permanece ajeno a lo que sucede en materia política en nuestra entidad.
Que a pesar de los tragos amargos y dolorosos es una materia que lo atrae, que le suena, que lo inquieta y que sabe que es un instrumento que bien utilizado, huele a cambio.
A la señora Laura Graciela, a sus hijas Graciela y Paulina, a su hermano y hermanas, entre ellos el Gobernador Egidio Torre Cantú, a su padre Egidio Torre López, a su cuñada, María del Pilar, nuestro respeto y bendición, y a sus amigos entrañables, como José Luis Castillo Gutiérrez, nuestra felicitación, por haber rendido ese tributo al amigo que ya no está.
Y es que fue un evento largo, pero que no tuvo desperdicio.
Una reunión entre amigos a la altura de lo que el buen Rodolfo.
Merecía.

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