Modernización de transporte público

Todos pensamos lo mismo: los micros en Victoria deben renovarse de manera urgente porque se encuentran, en su mayoría, en condiciones deplorables, sin embargo, la solución no es tan fácil como escribir o pedir, como gestionar y ya. Se requiere lo más importante en este caso: dinero.
Del número registrado de autotransporte público, llámese peseras, se sabe que el 75 por ciento, aproximadamente, se encuentra en mal estado mecánico y físico, y eso lo vemos a diario: basta pasar por el Boulevard y observar las condiciones físicas de muchas de éstas que se han convertido en ataúdes con ruedas.
Todo en la vida tiene vida útil, y las máquinas también, razón por la que muchas de éstas ya están más allá del bien que del mal.
Las peseras tuvieron su auge allá por los ochentas, es decir, hace unos treinta años; desde entonces, hay un sinnúmero de muebles por la ciudad y en distintas rutas; recordamos aquellas luchas en el gobierno del doctor Emilio Martínez Manautou con Alejandro Flores Camargo, aquel líder que tuvo mucho que ver con que hoy tengamos la red de transporte urbano.
Hoy en día, por casi toda la ciudad hay rutas, aunque los permisionarios y dueños saben que los fierros se acaban tarde o temprano, y que se requiera renovar. Un mueble que se emplea para este fin, dicen los que saben, tiene un coste entre 600 y 700 mil pesos, y si es con crédito, sube más del millón de devaluados y castigados pesos mexicanos.
Ramón Hernández Manríquez, secretario general de los micros verdes y taxis Correcaminos asegura que es un 75 por ciento lo que se necesita renovar, y pone la voz de alerta, aunque sabe que la solución no es nada fácil: se requiere dinero para ello.
Dice que el compromiso con autoridades estatales es renovar el 25 por ciento de la flota, al menos en sus sindicato, lo que seguramente redundará en beneficios para ellos y los usuarios, que podrán viajar dignamente. Se espera que para 2016 esté renovado el parque vehicular, aunque como es natural, habrá ya algunas máquinas que requieran una “manita” de hoy hasta entonces.
Aunque la labor no es únicamente de ellos: da envidia, por ejemplo, ver la calidad del transporte público en otros países, donde la verdad, las unidades se encuentran en excelente estado, pero ahí tiene mucho que ver el usuario y la autoridad.
Allá se sanciona a quien mutila asientos o cualquier cosa, con quien roba o rompe partes de las unidades: esa es la gran diferencia.
La responsabilidad de las autoridades oscila en el estado físico de las calles por donde circulan y que a veces se convierte en una auténtica trampa para los choferes; baches y pavimento en pésimo estado no nos permiten una ayuda muy buena que digamos.
Luego, los choferes, que poco les falta a muchos para ser auténticos salvajes o desconocedores del reglamento, tienen su parte de culpa. Agregue usted a los que suben y destrozan o rayan las unidades, que se roban un trozo de plástico del asiento o demás.
Como vemos, todo mundo tiene que ver para que tengamos una verdadera calidad en el transporte urbano.
Claro que habiendo dinero se avanza mucho más, y seguramente estarán gestionando ante instancias crediticias la forma en que se pueda apoyar a este sector tan importante, porque mucho tiene que ver con que todos lleguemos a buena hora a realizar nuestras actividades productivas cotidianas.
Dice Ramón Hernández que en Victoria hay unos 800 microbuses y 450 taxis y radio taxis, y este año esperan que el 25 por ciento se renueve, sobre todo, en peseras, que son mas difíciles por el coste que tienen, y que implica financiamiento externo necesariamente.
Pues la verdad sea dicha, esperamos que pronto haya mejor sistema de transporte urbano en nuestra querida Victoria.
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