La legalidad de los parquímetros

Desde su instrumentación e instalación en la capital de Tamaulipas, nos hemos manifestado en contra de la medida de que existan parquímetros en las calles de la otrora “Ciudad limpia, ciudad amable”; siempre hemos sido de la idea de que los mexicanos en general, y específicamente, los victorenses tenemos el derecho a poder estacionarnos en la vía pública, hoy, al parecer, como si hubiera sido privatizada, ya que el que nos obliguen al pago de tiempo por estacionarnos lo hemos considerado un enorme abuso.
Es la visión personal, y se respeta a quien piense lo contrario como ha sido el caso de las autoridades en turno desde que los instalaron.
Somos de la idea de que es una forma desesperada para hacerse de recursos que, en su mayoría, van a parar a manos de una empresa privada que poco deja al Ayuntamiento.
Cierto, hay dinero que proviene de ese rubro, pero insistimos en que debieron pensar un poco más en sus gobernados y no en el negocio que implica.
El caso es que ahí están, y ahora se cuestiona su constitucionalidad y consecuente legalidad, no es ocasión para entrar en el debate que ha abierto el regidor Joel Vázquez Barrón, quien es presidente de la comisión de tránsito de nuestro Cabildo.
Somos de la idea de que todos debemos otorgar y exigir; los ciudadanos tenemos la obligación de cumplir con las tributaciones que nos han impuesto: de ahí que se les llame ”impuestos”, porque se nos impone, y previo consenso que se lleva a cabo entre las autoridades a quienes les dimos la confianza para que nos gobernaran, decidieron esa medida y punto: hay que acatarla.
Somos también de la idea de que si no nos gustan las leyes que tenemos, busquemos un sitio para vivir donde los ordenamientos se adecuen a nuestra forma de vivir y pensar, o en caso contrario, se hagan los alegatos dentro del marco de la ley.
Rechazamos los absurdos de afectar a terceros como medida de protesta, como lo hace la CNTE y otros grupos que son movidos más por intereses personales y políticos que ciudadanos.
En este caso, y como somos ciudadanos de Victoria, hay que cumplir con lo que nos imponen.
En cambio, sería también justo que podamos exigir y que nos hagan caso.
Somos personas que andamos de un lado a otro y hemos insistido en la forma tan absurda en que se han instalado los famosos “topes”, que no son más que un montón de piedras y asfalto que, en forma arbitraria –en algunas ocasiones por capricho personal- se ubican en nuestras calles. Algunos son tremendamente altos, y la verdad sea dicha, perjudican enormemente nuestras unidades motrices.
No nos parece justo, sin embargo, hemos pedido una y mil veces que se pudieran pintar o señalar, ya que gracias a la deficiente iluminación con que cuentan nuestras calles, muchas veces no los vemos, y ocasiona tremendos saltos y afectaciones a nuestro patrimonio.
Consideramos que bien podrían tomarse unos cuantos pesos del dinero de los estacionómetros –parquímetros- y de las multas que se originan por los múltiples casos en que no llegamos a tiempo, y se organice una cuadrilla que pinte unas cuantas rayas en los mal llamados topes, como se hacía hace muchos años.
Recordamos que estaban señalados.
Además, es una obligación de la autoridad el que los ciudadanos contemos con los señalamientos adecuados.
Entendemos que cuando uno escribe estas cosas hay un caso omiso de parte de quien debe poner solución.
Insistimos: hay que cumplir, pagar impuestos y derechos, pero también es justo y necesario exigir que la autoridad nos cumpla.
Porqu entonces, surge la interrogante: ¿Qué se hace con el dinero público?
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