Excelente medida anuncia la COFEPRIS a nivel nacional, con la emisión de sendos decretos que tienen que ver con la alimentación de todos los mexicanos. Han volteado a ver a la gente y han decidido poner manos a la obra en acciones que tienen por objetivo fundamental el que seamos informados, no coartados.
Hace años, escribimos en este mismo espacio que en España aprendimos una lección en una concesionaria de hamburguesas, donde en la carta de precios y menús contenía fotografías, explicación de los paquetes, precio y contenido calórico, lo que nos pareció una brillante idea.
Lo anterior lo hacían por ley; en aquel país ibérico hace años que se lleva a cabo esta medida, sin embargo, lo propusimos y no tuvimos eco. Hoy, finalmente, surge el decreto para hacer una realidad la orientación nutricional para los mexicanos.
No somos partidarios que se nos coarte o reprima: somos una nación con libertades que se deben garantizar por parte del Estado principalmente, y no es imponiendo absurdos impuestos a alimentos calóricos o bebidas, sino con acciones que nos permitan decidir sobre nosotros mismos.
Se anunció la noche del 19 de febrero que habrá un decreto en el que estarán obligados a decirnos qué nos ofrecen de alimentos: carbohidratos, sodio y demás cosas que contiene cada producto.
Excelente, sin lugar a dudas, esta idea, porque muchas veces no sabemos qué comemos. Existe inclusive una propuesta para que se difundan los contenidos nutricionales de platillos mexicanos como sopes, tacos, flautas y hasta las tradicionales gorditas de “Doña Tota”.
Muchas veces suponemos que es bueno o no lo que consumimos, pero no tenemos la información necesaria o fidedigna; hoy, seguramente en el Instituto Nacional de la Nutrición se verán más abrumados de trabajo, cuando las empresas deberán cumplir, por ordenamiento legal con esta disposición.
Así que, será interesante que nuestros hijos y nosotros mismos sepamos qué estamos viendo enfrente, y decidamos, libremente, si lo consumimos o no, que insistimos, es una decisión que debemos tomar nosotros y dejar a un lado la nefasta paternidad oficial.
Nadie tiene más repercusión en lo que comemos que nosotros mismos, y debemos ser, de la misma manera, nosotros mismos, los encargados de decidir si mal alimentamos al organismo, tal y como sucede con las bebidas alcohólicas o el tabaco.
También viene otra ley que regulará en realidad los anuncios, pero también en espectáculos deportivos, lo que suponemos, será un duro golpe económico a las televisoras ambiciosas y voraces, así como a los dueños de equipos deportivos, porque seguramente las bebidas alcohólicas saldrán de estos eventos; recordemos que las cerveceras son las principales protagonistas de los equipos deportivos en nuestro país.
Habrá que buscar otras alternativas de financiamiento ante la ley que se vendrá dentro de muy poco tiempo.
La actual ley prohíbe manejar anuncios de alimentos con alto contenido calórico en horario para niños, pero no excluye a los eventos deportivos y telenovelas, que también son vistas por los chicos que acuden en las tardes a la escuela.
La ley, si es que la dejan nacer, evitará que nuestros hijos vean anuncios de cerveza y vinos hasta en la sopa.
Buenas medidas, y ahora falta lo más importante: que como responsables de una familia o parte de ella tomemos conciencia para evitar que estos productos y alimentos nos sigan dañando.
Fuera todo lo que engorda o daña, por ley, pero más importante será si lo hacemos con la conciencia de querer un cuerpo sano, para bien de los nuestros, porque son ellos los que pagan las consecuencias.