CD. VICTORIA, Tamaulipas.-Las lesiones y quemaduras que le causaron una taza de té hirviente en su cara y brazos, ya son solamente un recuerdo para el niño Luit Hernán Treviño Solano, de un año y tres meses de edad, pues a más de 23 días de este suceso, él ya juega alegremente e inclusive hace travesuras como cualquier menor de su edad, luego de que recibió el apoyo y atención por parte de la Fundación Michou y Mau de Tamaulipas.
“La verdad es que la atención aquí es formidable, es una maravilla, una bendición que exista esta institución y yo le quiero agradecer mucho al ingeniero Egidio Torre Cantú, Gobernador de Tamaulipas y a la señora Ana María Torre de Morris que es la presidenta de este organismo, las atenciones que nos brindaron para que me hijo pudiera salir adelante después de este accidente”, manifestó su padre, el señor Jorge Luis Treviño González.
Acompañado de su esposa, María de Lourdes Solano Russ, Treviño González, quien reside en la Ciudad de Río Bravo, acudió a las instalaciones de la Fundación Michou y Mau I.A.P. Para Niños Quemados que se ubica en esta capital, con la finalidad de continuar con el tratamiento de su hijo Luit Hernán, mismo que consiste en una revisión y evaluación de las lesiones por parte del cirujano plástico.
Mientras su pequeño hijo, casi ya restablecido de sus heridas, se divierte jugando con una pelota, lanzando gritos y risas de alegría, Treviño González y su esposa recuerdan aún con amargura aquel trágico día 25 de enero pasado, cuando Luit Hernán sufrió graves quemaduras en su rostro y brazos, a causa de una taza de té hirviente, que de manera accidental se derramó en su cuerpecito.
“Para nosotros fue sumamente doloroso y angustiante ver a nuestro pequeño hijo sufriendo por las quemaduras que sufrió, por lo que de manera inmediata lo trasladamos a una institución médica allá en el municipio de Río Bravo para que recibiera los primeros auxilios y posteriormente nos vinimos para esta capital, para que fuera atendido en esta fundación”, coincidieron en señalar.
Treviño González señaló que esta institución ya la conocían de tiempo atrás, toda vez que con anterioridad, un sobrino de ellos estuvo recibiendo tratamiento en este lugar y se dieron cuenta que la atención y el cuidado que se le brindó por parte de doctores y enfermeras de este organismo fue sumamente excelente.
“Fue en ese tiempo en que mi sobrino requería también de atención médica de este tipo, en que me comunique a la Ciudad de Galvestón, Texas, donde existe un hospital especializado para el tratamiento de quemaduras y fue ahí donde me dijeron que en la Fundación Michou y Mau I.A.P Para Niños Quemados que se ubica en Ciudad Victoria, se daban también las mismas atenciones”, recordó.
Sin embargo, ese episodio triste de su pequeño hijo ya quedó atrás, ya que ahora Treviño González y su esposa María de Lourdes Solano Russ vuelven a sentir la alegría en sus vidas, al ver que su pequeño hijo vuelve a ser el mismo de antes, inquieto, feliz y risueño como son todos los niños de su edad, demostrando con ello que los cuidados y atención que recibió en esta fundación nuevamente vuelven a transformarse en una vida normal para él y su familia.
“Muchas veces debemos quitarnos fantasmas de la cabeza porque uno no cree en estas cosas, no piensa que existan estas instituciones, pero es una maravilla que existan aunque mucha gente no lo ve”, precisó Treviño González al señalar que por la buena atención y cuidados que aquí se brindan, el no dudaría en recomendar esta fundación a las personas que no la conocen.