Diputados locales han elegido ya a quienes conformarán el Consejo Consultivo de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Tamaulipas, y que serán prácticamente responsables de que este renglón –los derechos humanos- sean garantizados para los tamaulipecos.
El tema ha dado mucho de que hablar en los últimos años –décadas, quizá-, por la forma en que se interpreta el respeto a éstos: se hablan muchas cosas y se cometen garrafales errores en este tenor, sin menoscabo de perjudicar a inocentes que exponen sus vidas y a sus familias, a su integridad física personal y muchas otras cosas en aras de proporcionarnos seguridad y otras cosas.
De todos es sabido que hay gente que es detenida por cuerpos de seguridad de distintos orígenes y niveles de gobierno y son objeto de quejas en la comisión de derechos humanos correspondiente, acusando a estos elementos de haber abusado de éstos.
Es un tema escabroso, difícil, porque no se sabe a ciencia cierta donde las leyes separan los derechos humanos de unos y otros.
Hemos visto en medios de difusión internacional y nacional la manera en que distintos grupos protestan por mil y una razones, con fundamento o no, pero protestan.
Salen a las calles y hemos sido testigos de que abusan de sus libertades, convirtiendo en un repudiable libertinaje su derecho a protestar. Lo primero que hacen es esconderse en un anonimato poco valiente, insultar y amenazar a los que deben cuidar el orden,: les lanzan piedras, les dan palos y hasta prenden fuego con botes de aerosol tratando de hacerles daño. Como salvajes los hemos visto y nadie puede decir que no.
Los policías por lo general son enviados con escudos y toletes, y no pueden responder a estas agresiones, porque entonces se les acusa de todo y hasta se les encarcela.
A los rijosos, ya lo sabemos, principalmente en el Distrito Federal, se les deja en libertad a la primera muestra de presión social injustificada. Los familiares de estos delincuentes en potencia aseguran que los suyos son unos angelitos, que no rompen un plato.
Vemos los videos donde patean y queman a policías, y lo hacen de una manera poco honesta: seis o siete contra uno, es decir, lo mismo que ellos repudian es lo que ellos hacen.
Y entonces entran los “derechos humanos”, aunque insistimos, no sabemos de quien o quienes.
Tamaulipas tiene ya su Consejo consultivo y en él participan destacados tamaulipecos: Edith San Juanita Cantú de Luna, José Ascensión Maldonado Martínez, Félix Fernando García Ortegón, Nicanor Fernández Cabrera, Fernando de León Guzmán y Rosalva Pérez Rivera, como propietarios.
Como suplentes, los tamaulipecos Raúl Carrillo García, Ernesto Casas Cárdenas, Héctor Tejeda Rodríguez, María de los Ángeles Caballero Gallegos, Artemio Medina Balderas y Rocío del Pilar Rodríguez Arreola.
Solo esperamos que haya una buena actitud de parte de todos ellos, que las leyes se puedan respetar y hacer cumplir, y que el resto de los que habitamos en la entidad hagamos valer esos derechos humanos pero también garanticemos la no violación de los de otros ciudadanos que tienen distinto rol que nosotros.
Todos tenemos derecho a ser tratados dignamente, pero absolutamente todos, y eso es lo que se deberá procurar.
Qué bueno que los diputados de nuestro Congreso ya han decidido quienes serán los tamaulipecos que nos representan en este sentido, y ojalá que la función que hagan tenga que ver con la observación de las leyes en todos los sentidos posibles, porque de eso pedimos todos nuestro premio.
El resultado, lo veremos en tiempo breve, de ello estamos seguros.
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