Los orígenes de todos

Cuando los mexicanos que nos gobernaban o encabezaban luchas sociales eran probos, había un reconocimiento social a sus personas, que se ha patentizado a través de los años de distintas formas: maestros de la pintura inmortalizaron su figura en lienzos y murales, de forma tal que hemos visto a Juárez, Hidalgo, Guerrero o Zaragoza ser representados en las luchas que encabezaron o los movimientos que llevaron a cabo para que hoy podamos tener el México que tenemos, bueno o malo para algunos, pero resultado de aquellas luchas.
Lázaro Cárdenas se significó por la expropiación petrolera y otras acciones muy valiosas de su gobierno; no podemos dejar de pensar en Adolfo Ruiz Cortines, quien como presidente de la República impulsó el voto para la mujer allá por el año de 1953.
Fueron grandes mexicanos que han sido reconocidos, no por decreto como sucede hoy, sino por una verdadera y auténtica voluntad popular.
Las calles que llevan sus nombres son orgullo para muchos de nosotros. Hoy, es fácil pensar en tener esos cuestionados honores, porque cualquier calle o cosa puede llevar cualquier nombre.
Pero hay algo que llama poderosamente la atención: siendo Ruiz Cortines el precursor del voto a la mujer, su monumento que se encuentra justo donde inicia el libramiento de tránsito pesado que lleva su nombre no cuenta con la placa correspondiente que nos ubique con el nombre, autor y demás detalles importantes.
Seguramente hay quien no sepa quien es ese señor que ahí se encuentra en la figura de metal que adorna nuestras calles.
Igual sucede, por ejemplo, con la estatua en honor del general Guadalupe Victoria, primer presidente de México, y quien tiene solamente un trozo de la placa original.
Entendemos que el vandalismo ha propiciado la ausencia de estas placas: no se ha podido frenar esta falta de respeto a nuestros grandes mexicanos, pero podría pensarse, suponemos, en algún método que evite que se roben el metal y que la gente sepa quien es quién.
Hoy en día hay materiales baratos y de buena duración que bien pueden ayudarnos a tener el recuerdo de estos mexicanos ilustres.
Realmente son pocos los monumentos con que contamos, y si a eso agregamos la falta de cuidado, como que no está bien el asunto.
Pero tenemos que se ha tratado de recuperar un poco lo que constituye nuestras raíces: tenemos pocos pero buenos murales. ¿Recuerda usted el mural que se encuentra dentro del Teatro Juárez? Es una pena no poder admirarlo, y también, no es fácil entender que para poder apreciar algún edificio histórico tenemos que pedir uno y mil permisos a los guardias que hoy en día se encuentran.
Y no diga usted la necesidad de hacer algún trabajo de imagen o video, porque lo cuestionan hasta el cansancio.
Hay mucho burocratismo en ese sentido, y pensamos que podría simplificarse la cadena de requisitos para poder admirar el poco arte que tiene Victoria.
Y también podría ser un buen reto para nuestras autoridades municipales, en el ámbito de la cultura y la oficina del cornista, porque bien se podría hacer un censo completo y detallado, con explicaciones, ficha técnica y fotografías de estos lugares tan importantes.
Ahora, si no existe el recurso para hacerlo, porque siempre es un problema, se puede llevar a cabo la edición on line, es decir, en línea, en formato pdf o algo por el estilo, y que esté disponible en Internet, para deleite de los victorenses y buena fuente de información de los estudiosos de la historia o los turistas, pues.
Sentimos que buena falta hace una obra de este tipo, y no es difícil llevarla a cabo, pero sobre todo, considerar algún programa de conservación y restauración de los vestigios con que contamos y que honran a los verdaderos mexicanos ilustres, quienes han quedado inmortalizados en el corazón de los mexicanos y en la historia de nuestra Nación.
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