En la fotografía su mirada luce triste, apagada, como a la espera de un milagro que lo libre del dolor que lo consume y que no le permite dormir bien.
El es moreno, algo fornido, pero su tez se nota sin el color de quien goza de buena salud, lo que de entrada impresiona a este columnista, porque es una persona que apenas si rosa los 22 años de edad.
El se fue un día de Ciudad Victoria a Mérida a buscarle atractivo a la vida y luego regreso a este pedazo de tierra que tanto ama, pero fue aquí donde inició su peregrinar entre hospitales, doctores y enfermeras.
El es ERASMO y me envió un correo con fotografías, con datos sobre su vida y me pide que sea el conducto para mostrarle su eterno agradecimiento al Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú y al Secretario de Salud, Norberto Treviño García Manzo, así como a sus colaboradores de Atención Ciudadana y de Comunicación Social, de ese sector.
Y cómo no, si en el correo también la señora CLAUDIA, desliza un párrafo en el que especifica que no puede haber madre más agradecida que ella, porque esos personajes le tendieron la mano, la condujeron por el camino adecuado y le permitieron que visualice una tenue luz al final del túnel en la titánica lucha que libra su hijo ERASMO para combatir a la leucemia.
En el 2012 él arribó a esta capital y como algunos jóvenes que se inclinan por el gimnasio le pidió a su madre que le comprara unas cápsulas para hacer crecer el músculo, ante lo cual recibió una respuesta negativa.
Y es que la condición que le puso su madre fue que antes se practicara unos exámenes de laboratorio para determinar si esos medicamentos no eran dañinos y el joven accedió. El resultado fue que padecía leucemia, lo que devastó a su familia y a él lo sumió en una etapa en la que parece como extraviado.
El resultado fue sorpresivo, en razón de que ERASMO no presentó ningún síntoma que es característico de esa delicada enfermedad, por el contrario su vida avanzaba como la de un joven normal, vigoroso, propositivo y con muchas aspiraciones.
Los meses corrieron y a base de tratamientos ERASMO fue recuperando poco a poco la salud y su cabeza nuevamente se empezó a poblar con el cabello que se fue perdiendo como consecuencia de las quimioterapias, pero hoy en día él decayó otra vez, lo que borró del rostro de sus familiares y amigos la sonrisa que es clásica de quienes alcanzan la victoria.
El espera que un nuevo intento que se hará gracias al apoyo del sector salud de Tamaulipas rinda frutos, de lo contrario será necesario un trasplante de médula, para lo cual ya se empieza a preparar.
Algo que llama la atención en el correo es que ERASMO dice ser un joven agradecido, por eso pide que con letras grandes se resalte que pesa más la labor humanitaria de un gobernante y de sus colaboradores, que la crítica que confunde y que destruye.
Porque en este momento tan doloroso, solo ha encontrado en ellos atención, buena disposición y la mano del amigo que se necesita cuando se siente que la vida se escapa.
Va pues el mensaje de ERASMO y tal vez de muchos otros más que están en su condición, quienes con entusiasmo se van deslizando por un camino repleto de abrojos y que no pierden la esperanza de sacudirse todo aquello que los daña, como lo hace un verdadero campeón.
El reconocimiento que él hace a las autoridades a través de este medio tal vez suene débil, frente al tamaño del agradecimiento que siente hacia quienes lo han acompañado sin regateos en esta delicada jornada.
Servido estás, ERASMO, y ojala que tu sueño de convertirte en un “Chef” profesional, se corone
Y mucha suerte, para lo que está por venir.
Correo electrónico. [email protected]