Ya se hizo oficial la ampliación de la carretera a Monterrey, a la altura de la zona residencial y la casa de Gobierno, y que nos ofrecerá ocho carriles y uno más para las vueltas.
Ya están iniciando los trabajos que vemos todos los días, y el alcalde Alejandro Etienne Llano nos ha pedido a todos los victorenses tener paciencia, dado que la realización de las obras en cuestión significará una serie de molestias que debemos de padecer durante algunos meses.
Es natural: queremos mejorar: hay que sacrificar algo, y en ese sentido, debemos tener la paciencia necesaria con tal de ver que nuestra ciudad se incorpora al progreso.
Pero hay grupos ecologistas que manifestaron su preocupación porque en la carretera antes citada, del lado poniente se encuentran una serie de árboles de muy buena talla que, presumiblemente se ha pensado que serán derribados.
La pregunta de los ecologistas es si se trasladarán estos ejemplares a otra zona, porque no se concibe que haya necesidad de eliminarlos, menos cuando el planeta sufre de una irresponsable manifestación de progreso en todo el mundo y por todos motivos.
La zona donde se ubica un centro comercial muy importante y donde se han construido plazas comerciales a más no decir se ha complicado mucho: hoy es difícil transitar con fluidez por la enorme carga vehicular que se origina por el crecimiento demográfico de la capital tamaulipeca.
Tiempo y dinero serán invertidos en esta obra anunciada por el gobierno del estado y el de Victoria, y muchos tenemos la esperanza que las obras, al concluir, puedan conjurar en buen porcentaje el tráfico que se torna demasiado lento en muchos horarios: no es fácil a veces, y además, se corren riesgos de más accidentes viales, considerando la egoísta forma en que manejamos la mayoría de los que circulamos no por ese, sino por todos los sectores.
Claro que hace mucha falta cultura vial, y estas obras vendrán a paliar un poco el problema que ha crecido rápidamente: solo esperamos que sea suficiente para poder tener un acceso a Victoria digno y diligente.
Esa es la esperanza de muchos victorenses.
No sabemos realmente cuando se podrá entregar una obra que apenas comienza, pero de que nos esperan díoas difíciles, no se puede poner en duda.
Pero si somos honestos con nosotros mismos, podríamos colaborar con la autoridad en este sentido, atendiendo las señalizaciones correspondientes y haciendo también de nuestro trayecto una circulación cordial y amable para con los demás.
Debemos dejar a un lado a esas personas que, manejando automóviles costosos se proponen hacer valer su condición económica y no su cultura y educación vial.
Sería realmente interesante ver que haya elementos de Tránsito que nos ayuden a respetar las señales que se han instalado, y cuando las obras entren en otras etapas más difíciles, nos permitan aprender a manejar con los demás y para los demás: la amabilidad al volante se hace necesaria y se torna urgente en este tipo de obras.
Aún recordamos aquellas obras de ampliación de las carreteras a Matamoros y Reynosa, a Tula y otras más, que tuvimos que aguantar los desvíos y muchas cosas más.
La obra en cuestión se antoja monumental y será de una enorme utilidad: lo sabemos. Ahora falta que entendamos lo que hay que vivir para que no surjan problemas de congestionamiento mayores a los que ya tenemos.
Victoria merece crecer y tener otro rostro más digno, y el alcalde Etienne Llano ha logrado la gestión de obras de esta magnitud. Hay que responderle adecuadamente, que buena falta hace.
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