No es la primera ocasión que un líder visita la Casa del Pueblo.
Y es que la presencia de él en el Congreso de Tamaulipas, era obligada.
Cada quien practica un estilo diferente y sabe bien que se expone a la crítica, pero por encima de ello está a la masa que representa, sí, aquellos que le exigen que vele por sus intereses y que todo lo que compete al gremio se apruebe hasta con punto y coma.
Y cómo no, si un punto o una coma puede significar la diferencia.
En el recinto parlamentario han ocupado un lugar en “gayola” líderes de todos los colores, sabores y tendencias, entre ellos dirigentes de organismos burocráticos, del sector empresarial, de los campesinos y representantes del mundillo artístico y cultural que no pierden detalle de las discusiones legislativas.
Y mal harían en mostrar apatía o pereza cuando dentro de los trabajos parlamentarios figura un tema que les interesa y de cuya discusión y aprobación depende que un organismo funcione, que crezca y que se consolide.
Por ello creo que se ha dimensionado la importancia de la presencia del dirigente de la sección 30 del SNTE de Tamaulipas, Rafael Méndez Salas, en el recinto parlamentario, dónde el acceso, con invitación o sin ella, debe ser libre y gratuito.
Por lo que se sabe, fue la diputada del PANAL, Erika Crespo Castillo, quién invitó a Rafa a la sesión en la que se aprobaron las Leyes Secundarias de la Reforma Educativa, y si así fue bien hizo la joven legisladora en solicitar la presencia de su líder para que sea fiel testigo de lo que se apruebo y que marcara las reglas del juego en materia de educación, a la que tanto le apuesta el presidente Enrique Peña Nieto.
Se conoce, también, que por parte del Presidente del Congreso de Tamaulipas, Ramiro Ramos Salinas, no hubo objeción, por el contrario hasta parecía que le place que cualquier persona, sin importar el rango, se convierta en espectador de los trabajos legislativos y que no se alimente solo con lo que los medios publican.
Y es que de esa reforma pende el futuro del magisterio por varias generaciones y la obligación de un líder es la de permanecer pendiente, hasta alerta, de todo aquello que involucre a su gremio.
Esta reforma fue polémica y generó resistencias a lo largo del país, pero se impuso la cordura y el agua regreso a su cause.
Puntillos más, puntillos, menos, alguna líneas de ese documento provocaron inconformidad, pero fue el acercamiento y la negociación lo que permitió que se arribara a acuerdos, antes de que asomara su rostro la violencia.
Es, Rafa,-como se le conoce en el gremio periodístico-un dirigente que se estrenó con el pie izquierdo, pero rápido asimiló que el carisma no es suficiente, cuando las base magisterial exige que exista comunicación, disposición y un ambiente relajado en el que se trabaje a favor de la plena identificación.
Pronto, él, superó la prueba y aunque se cruzan en su camino uno que otro detractor los enfrenta con la elegancia de un torero y no con la tradicional “manita de puerco”, que es muy propia de una barriada.
El Congreso de Tamaulipas es la casa del pueblo.
Y a pesar de su investidura.
La de Rafa, también.
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