El presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, Rafael González Benavides tiene razón al considerar que se debe acelerar en los procesos de penetración social y gestión ante todo grupo de ciudadanos.
Sabe que las campañas políticas oficiales son cortas, y en ellas se gasta dinero en publicidad, pero el que la gente quiera o no participar se gana en el quehacer diario de los militantes, reforzado, naturalmente, con la función que llevan a cabo quienes han surgido a puestos de elección popular de las filas del tricolor.
Son el activo más importante del PRI, y no vacila al considerar que se debe exigir a cada uno de ellos una gestión limpia, honesta y clara.
Siendo el partido en el gobierno en Tamaulipas, tiene doble compromiso, y ha procurado involucrar a todos los sectores; recordemos que antaño se manejaba prácticamente un esquema de tres grupos divididos en sectores popular, obrero y campesino.
Hoy en día, se ha dado fuerza a los jóvenes y las mujeres como parte importante del instituto político. Cierto, los obreros, campesinos y gente del sector popular estaban conformados por militantes de todas las edades, pero hoy se ha procurado administrar el esfuerzo de todos en el sentido de que exista mayor participación de los tamaulipecos en nuestro caso, congruentes con las políticas nacionales.
En Tamaulipas, el PRI sigue realizando labores de penetración y convencimiento. No es fácil, considerando los tiempos que vivimos en que hay crisis de seguridad, dinero, energéticos y muchas más: que la vida nos cuesta trabajo enfrentarla con holgura, porque no hay empleo, y muchos de nuestros jóvenes siguen sin poder incorporarse al ámbito productivo como quisieran.
El desempleo es una triste realidad en México, y afecta no únicamente a aquellos que conforman la parte mayoritaria de la población que son las clases económicamente limitadas, es decir, los pobres: afecta hoy en día a todos los que se han preparado con muchas ilusiones de desarrollo y se han enfrentado a la dura realidad: el desempleo cobija sus días y sus esperanzas y les hace temer por un futuro incierto.
Sin embargo, Rafael González Benavides ha querido que se abran oportunidades de desarrollo no únicamente para los jóvenes, sino para todo ciudadano que desea establecer una mejora en su modo de vida, lo que es más que natural.
Y se han llevado a cabo las renovaciones de distintos comités municipales del tricolor con la idea, precisamente, de poder incorporar a la estructura del partido esas acciones que con tanta urgencia solicita la población.
Hace eco también en sus diputados locales y fedeales, senadores y los que viven amparados en un puesto de elección popular, pidiendo su partpación más activa, más agresiva, para que los resultados sean alentadores para nuestros muchachos que quieren vivir independientemente, ganarse la vida como lo hicieron nuestros abuelos y padres, y como pretendemos hacerlo nosotros.
Los jóvenes son una preocupación no únicamente del PRI sino de todos los grupos políticos, sociales y de toda índole, porque en ellos descansa mucho de lo que podamos hacer y convertir en polo y factor de desarrollo.
Los cambios en las estructuras partidistas municipales tendrán repercusión en la estructura estatal, y de esa forma, asegura Rafael Gonzñález Benavides que podrán lograr que haya una congruencia con sus postulados y acciones, convirtiendo al partido no únicamente en un ente político que vive en tiempos electorales, sino qje se pueda establecer ese compromiso con la autoridad, con los que gobiernan y los que saben que son portavoces de la ciudadanía.
Las campañas, pues, podemos decir que han comenzado con toda su fuerza, sin que ello signifique que hay adleanto en tiempos electorales.,
Los partidos deben entender que la campaña inicia al día siguiente de cada elección. La buena campaña, donde realmente hay que trabajar para convencer.
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