En buenas manos

Cualquier aspecto relacionado con la salud preocupa a cualquiera, y mentiría quien diga que no le toma la importancia que tiene; a veces somos exagerados, aprensivos y pensamos muchas cosas, pero el quirófano, en cualquiera de sus dimensiones, desde uno complejo hasta el ambulatorio, no dejan de impactar en los pensamientos que tiene el individuo.
A partir de este miércoles empezaremos a experimentar dos experiencias clínicas que no deseábamos pero que son necesarias para la recuperación de la salud, lo cual, probablemente, nos tenga inclusive, unos días fuera de circulación, es decir, en completo reposo por prescripción médica.
Pero para que una persona se anime a este tipo de procedimientos se debe tener, sobre todo, una total y absoluta confianza en quienes han llevado a cabo una trayectoria profesional amparados en el alivio del dolor ajeno, y que se sabe de cu capacidad y calidad humana y técnica.
Confiar en el édico es vital, pues, y dicho sea en otras palabras.
Todos los días surgen en el campo de la medicina cuestiones novedosas en cuanto a tecnología, y en ese sentido, sabemos que estamos en las mejores manos desde nuestro punto de vista y confianza personal y familiar.
La última experiencia hospitalaria personal no fue del todo buena, lo reconocemos y confesamos, sin embargo, en aras de recuperar el espíritu que hemos procurado mantener a lo largo de la existencia nos lleva a buscar esas manos hábiles que guiarán los procedimientos referidos, y sabemos, de antemano, que las probabilidades de éxito son prácticamente totales. Siempre hay algo que pudiera surgir y que esté fuera de control: lo sabemos y entendemos, pero confiar en los doctores es la mejor medicina que pudiéramos tener.
Hay que agradecer mucho a la vida el tener dentro de nuestros amigos y conocidos a profesionales de la salud que seguramente nos permitirán una pronta y rápida recuperación, como debe de ser, porque tenemos la fe puesta en ellos, en cada uno de los que intervendrán en ambos casos: uno,. Para poder iniciar una rehabilitación que nos permita tener la movilidad que nos gusta y nos caracteriza, y otro, para poder recuperar ese maravilloso sentido y don, regalo divino y demás que es la vista.
Aquí no cabe el “no te preocupes”: cabe la confianza que se pueda tener.
Decíamos que hay maravillas tecnológicas que siguen desarrollándose: en el ámbito de la cirugía para la recuperación de la movilidad, procedimientos como la artroscopia nos llenan de asombro: es increíble saber que a través de un pequeño y complejo instrumento se puede hacer todo un procedimiento quirúrgico, dirigido, claro está, por expertas manos profesionales que, llenas de sentido y espíritu humano buscan precisamente lo que decíamos líneas arriba: aliviar el dolor, experimentar la mejora física que conlleva a una mejora de sentimientos y pensamientos, en aras de una recuperación completa.
Somos de la idea de que cuando un profesinal de la medicina en cualquiera de sus especialidades nos indica que hay que llevar a cabo un proceso de intervención para recuperarnos, cuanto antes mejor; aplica lo que unos dicen que “al mal paso darle prisa”, sin embargo, pensamos que no es un mal paso, sino un pequeño alto, una pausa en el camino para poder seguir tratando de entregar el mejor y mayor de nuestros esfuerzos, en aras de sentirnos bien, de estar a topek pues.
Como creyentes que somos, y con la fe que nos caracteriza, hemos iniciado una serie de reflexiones dirigidas a quien nos entrega todo lo que somos y hacemos, para que todo salga a pedir de boca, sobre ruedas, es decir, que no haya complicaciones y que la recuperación se pueda dar de la manera más ronta y expedita, sin contratiempos, pues.
Agradecer a la vida lo que tenemos y el que haya esos seres tan profesionales y con la capacidad demostrada para hacer lo que saben, nos otorga el mayor y mejor voto de confianza.
Estamos en manos de Dios, y de esos seres que se han preparado para devolv ernos la salud, pues.
Comentarios: [email protected]