La visita que hizo la tarde de ayer el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong a nuestra ciudad, fue una muestra del desconocimiento que este tipo de funcionarios de muy alto nivel tiene de lo que ocurre en esta parte de la frontera norte del país.
Es cierto que Tamaulipas es el segundo estado en recibir migrantes del sur del país; también lo es de que nuestra entidad es número uno en recibir mexicanos deportados de Estados Unidos. Eso ya lo sabemos quienes vivimos en esta ciudad, y más quienes cada día vemos y escuchamos los lamentos cotidianos tanto de quienes intentan cruzar la frontera, como de quienes regresan del vecino país.
Pero me parece inaudito lo que tanto Osorio Chong como como Carlos Ancira, de la Fundación mexicanos-americanos, todos trabajando, dijeron de los miles de migrantes que retornan a México.
El haber dicho que son más los mexicanos que regresan al país que los que cruzan hacia Estados Unidos, y que baste ver los rostros de felicidad por retornar al país a reiniciar sus vidas con las ‘oportunidades’ que se les brinda, es además de una ofensa para los migrantes, una manera muy ambigua y bizarra de interpretar una realidad que no se conoce.
No dijeron ambos funcionarios que esos miles de mexicanos que retornar a México no es por su voluntad, sino porque las leyes migratorias en el vecino país son cada vez más duras, y porque las redadas en las fábricas y campos agrícolas son tan brutales, que separan familias completas al arrestar a padres de familia indocumentados, y repatriarlos a pesar de tener decenas de años viviendo en aquel país.
Tampoco mencionaron que decenas de migrantes que utilizan Tamaulipas como paso para llegar a Estados Unidos, son asaltados, vejados, humillados, secuestrados y en ocasiones asesinados por bandas criminales.
No mencionaron en sus discursos que cada vez es más frecuente ver a niños solos que llegan a la frontera norte para cruzar la frontera y buscar a sus padres que los dejaron hace años parta buscar un mejor nivel de vida para ellos.
Hablar de una realidad que no se conocer es mentir, y así lo reconoció el secretario de gobernación cuando fijo que no conocía Nuevo Laredo. Y si es así, entonces lo que dijo es solo un resumen documental de lo que sus subordinados le comentan, es decir, son solo datos duros de una realidad que conoce solo en el papel.
La realidad de los migrantes en la frontera norte no es un cuento color de rosa, tal y como fue pintado por Osorio Chong la tarde del miércoles 26 de marzo en esta frontera, porque esa realidad está llena de episodios de terror, y sí, baste con mirar solo los rostros de ellos para saber cuánto es lo que sufren en su largo peregrinar en busca de lo que nunca encontrarán en un país que los ha expulsado.
La falta de oportunidades laborales y educativas, la ausencia de programas y planes económicos que inserten en la planta productiva a los millones de mexicanos que huyen de la miseria provocada por la inseguridad, la inequitativa distribución de la riqueza, la elevada corrupción de funcionarios ladrones, los salarios de miseria que se pagan, la impunidad en la aplicación de la justicia y una aberrante discriminación hacia los pobres, es lo que no ven estos funcionarios de escritorio.
El programa ‘Somos Mexicanos’ es similar al que inauguró Vicente Fox en esta ciudad al año siguiente de que ganó la presidencia de la República, cuando nombró a un funcionario de nombre José Sánchez (me parece), como enlace con los mexicanos en el exterior. Por supuesto que fue un rotundo fracaso, porque no se puede pedir a los mexicanos que viven en Estados Unidos, a los que intenten hacerlo, que no lo hagan o que regresen a México, cuando en este país no están dadas las condiciones ni económicas, ni sociales y mucho menos políticas.
Por lo tanto, para que nuestros hermanos que viven en Estados Unidos regresen al país, se requiere que ocurran dos cosas; una es que aumenten las repatriaciones obligadas, como ya ocurre, y que los tres niveles de gobierno diseñen en conjunto, una política económica que fomente el desarrollo en las regiones expulsoras de migrantes, y una política de desarrollo social coherente con la realidad del México rural, en donde quienes trabajan el campo, realmente puedan vivir de su producto, y que no sean esclavos de funcionarios-terratenientes.
Creo que una sola cosa que dijo Osorio Chong me pareció verdadera, y es el que las habilidades de los mexicanos que regresan al país de la manera en que sea, llegan con habilidades y destrezas que deben ser aprovechadas, toda vez que al haber vivido y trabajado en Estados Unidos, no solo cambió su visión del mundo y de las cosas, sino también sus métodos de trabajo.
Pero desafortunadamente, cuando regresan al país, ya sea expulsados de manera obligada o de visita, siempre serán vistos como mercancía de la que se aprovecharán los policías de todas las corporaciones que los extorsionan, y de los funcionarios que los verán con indiferencia, salvo cuando regresen al país con dinero.
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La visita del secretario de gobernación fue un caos total, debido a que su equipo de seguridad falló por completo, y a base de empujones, patadas, codazos y una que otra mentada, quienes cubrimos la información nos las arreglamos para burlar las barreras que nos impusieron, para acercarnos a Osorio Chong y sacarle a cuenta gotas, unas cuantas palabras que no valieron la pena.
Por cierto, debido a que este evento fue meramente priistas, el presidente municipal de Nuevo Laredo, Carlos Cantúrosas, como los migrantes que repatria obligadamente, asistió de manera obligada a un evento en donde todos los funcionarios federales y estatales, eran del PRI, y el disgusto que hizo fue evidente en su rostro.
Ni el equipo de seguridad, ni el de logística tanto del gobierno federal como del estatal, sirvieron, porque fueron rebasados por el evento, y bien pudo haber ocurrido cualquier cosa, lo que por fortuna no sucedió.