Algo serio está ocurriendo en la presidencia municipal que intentan ocultar, y aunque aún no se sabe que puede ser, me imagino que serán las tropelías, los abusos, la falta de atención al pueblo, la negligencias de algunos funcionarios, el dispendio, el llegar a laborar casi al mediodía, el no justificar su trabajo, el negar el ingreso al pueblo, el mentir, el engañar, y tantas cosas que pueden ocurrir al interior del inmueble oficial, que sería casi imposible determinar la causa precisa de lo que ocurre en dicho lugar.
Y es que hace un par de días me enteré por voz de algunos de mis colegas que acostumbran platicar sobre los acontecimientos cotidianos de nuestra ciudad, en las afueras de la presidencia municipal, que de manera sorpresiva, absurda y totalmente ilegal, se les impidió fumar, ¡sí¡ Escuchó usted bien, fumar afuera del inmueble.
Y aunque esta observación pudiera ser normal, no lo es, ya que se trata de una decisión que no solo lesiona el derecho de todo ciudadano de caminar libremente por calles de la ciudad, tal y como lo avala nuestra Constitución Política, sino también el derecho del periodista de manifestarse libremente, ya que se atenta contra de la libertad de expresión al tratarse de comunicadores, aunque estén aparentemente sin ejercer en dicho lugar el oficio, porque además son ciudadanos.
Algo similar ocurrió en la administración anterior, cuando al compañero Gilberto Morreno Fontes (qpd) se le trató de impedir que ingresara a la presidencia municipal, solo por el hecho de ser el editor de una revista que no gustó a funcionarios ni a servidores públicos.
En la administración de Daniel Peña se intentó colocar ‘candados’ en las puertas de acceso a los funcionarios de primer nivel, para impedir el acceso de reporteros, pero no funcionó, como tampoco funcionó en la administración de Ramón Garza una medida similar.
Actitudes como las que se observan en la actual administración municipal no son otra cosa más que el reflejo de un régimen fascista que pienso ya había terminado con el fin de la ‘guerra fría’ en Europa y de la caída de los regímenes y dictaduras militares en América Latina.
Cuando un gobierno actúa de esa manera, lo único que se puede pensar es en la represión velada a través de acciones que rayan en el radicalismo y posiblemente, en el anarquismo, y si eso ocurre en la presidencia municipal de nuestra ciudad, cuidado porque puede ser grave.
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La visita del candidato a la dirigencia nacional del PAN, Gustavo Madero, no tuvo nada de trascendente debido a que no aportó absolutamente nada a la ciudad, y por el contrario, desvió recursos municipales para la vigilancia de este personaje, desde el momento de su arribo al aeropuerto internacional, hasta su salida el mismo día.
Policías, agentes viales, funcionarios que dejaron sus obligaciones, y lo peor, un mar de ‘acarreados’ en que fueron convertidos decenas de empleados municipales a los que se les obligó a acudir a ese evento tan pueril como desangelado.
No cabe duda, en el PAN y más entre los funcionarios de la presidencia municipal, los vicios del pasado y los yerros cometidos por el PRI y tan señalados por el PAN, los repite a cada momento el presidente municipal Carlos Cantúrosas con inaudita precisión, al grado de que sus discursos se ven rebasados por la inercia.
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Pero si algo delicado pasa en la presidencia municipal, algo más grave ocurre en nuestra ciudad, algo que nuestras autoridades de todos los niveles, pero principalmente municipales y de la PGJ tratan de ocultar cuando la realidad pudiera rebasarlos de un momento a otro.
Y aunque el rumor es muy grande, la fundamentación que lo sustenta es todavía mucho mayor, cuando en las redes sociales se habla del rapto de infantes en las afueras de las escuelas, porque dice el dicho que cuando el río suena, es porque lleva piedras, y en el caso del rapto de niños, algo hay de cierto, pese a que el presidente municipal Carlos Cantúrosas se empeñe en negarlo porque de aceptarlo aceptaría además su ineptitud para gobernar una ciudad asolada por el miedo y la inseguridad, y eso nunca lo aceptará.
Pero no solo eso es lo que ocurre en las escuelas, el consumo de algunos enervantes ya es común también entre niños de primaria y de secundaria, y sería bueno que el alcalde se diera una vuelta por las primarias Benito Juárez, Amalia Caballero, y las secundarias 6, 9, 11, 1, 79, 4 y otras tantas en donde este tipo de problemas ya rebasó a la autoridad escolar. Sería bueno que Cantúrosas platicara un poco con los padres de familia.
Es más, sería muy bueno que el Sistema DIF estableciera el convenio con algunas autoridades federales y estatales para instaurar en la ciudad la ‘Alerta Amber’, y de esa manera obligar a las autoridades judiciales a trabajar de inmediato cuando uno de esos que dicen ‘rumores’ se difundan en las redes sociales en la forma en que ya se ve.
Hasta mañana
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