Nuevo Laredo, Tamaulipas.- A pesar de que cada año mueren cientos de migrantes que intentan cruzar a la frontera con Estados Unidos, o a manos de la delincuencia, no hay avances significativos en las leyes que deben protegerlos, mencionó el obispo de Nuevo Laredo, Gustavo Rodríguez Vega.
Dijo que las penas por las que atraviesan los migrantes que desde el sur viajan a la frontera norte de México para intentar cruzar a Estados Unidos, es un episodio más para estas personas, “´pero hay episodios que no se hacen públicos, como cuando son víctimas de la delincuencia. A ellos que Dios los perdone”, expresó.
Por esta razón, consideró que el flujo migratorio hacia el norte, no es que haya disminuido, como dicen las autoridades, sino que debido a la violencia de que son objeto, se han retraído o han cambiado sus rutas con la finalidad de evitar la que conduce a Tamaulipas, por ser la más peligrosa de todas.
“Lo que notamos es la disminución de migrantes a causa de ese temor, y lo qua más atendemos son los deportados de Estados Unidos”, comentó.
En enero del año pasado 41 migrantes que fueron atendidos en la casa del Migrante de esta ciudad, se quejaron de haber sido víctimas de la delincuencia en su trayecto a esta frontera, y hasta abril las quejas aumentaron a 160.
Las causas de las quejas que en su momento fueron presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fueron por robo, asalto, extorsión, y hasta secuestro, y aunque este tipo de quejas continúa, son menores que el año pasado y aún menos que durante el 2012.


