¿Sabes qué llevo dentro?

Uno de los muchos cientos –o miles- de mensajes que se comparten a través de la llamada “red de redes” nos hizo reflexionar acerca de lo que muchos vivimos a diario y que por lo general es casi incomprendido por los demás.
Es como cuando uno tiene problemas de estrés o deudas, que por lo general van de la mano: la gente llega y te dice: “no te preocupes, échale ganas”. Iola siempre ha dicho que lo peor que uno puede recibir es un “échale ganas” y argumenta: “como si no supieran que a uno no le gusta estar enfermo o deber; ¡claro que le pongo ganas al asunto!”, y la verdad, o desde nuestro punto de vista, tiene toda la razón.
Reproduzco el mensaje total: “ Es muy difícil explica a alguien que no tiene ni idea, que ni se imagina…Como hacerle entender que es levantarse y sentirse mal todos los días, sentir dolor intenso, cansancio constante, mientras que por fuera luces como si nada estuviera pasando. Por favor, comparte este mensaje si tú o alguien que tú conoce tiene una de sas llamadas “enfermedades invisibles” (Croch, Colitis ulcerosa, ansiedad, bipolaridad, diabetes, LUPUES, depresión, fibromialgia y muchas más) NUNCA JUZGUES LO QUE NO PUEDES ENTENDER O SENTIR, sé muy bien que personas solidarias me ayudarán a difundir este mensaje”
Termina el mensaje y ¡cuánta razón existe en él!. Ahora que estamos saliendo de una serie de afectaciones a la salud, viviendo como lo hemos hecho –con diabetes por veintiún años- entendemos lo que nos quiere decir esta persona: nada hay que no se compare con sentirse bien, y cuando te levantas y no puedes apoyar los pies por el intenso dolor, o cuando sientes que tus niveles de glucosa van hacia arriba o abajo como juego de parque infantil, cuando tienes ansiedad porque sabes que si no haces lo que el médico indica al pie de la letra puedes tener más afectaciones; cuando te intervienen y ponen un lente intraocular y no ves bien, o peor aún, cuando antes de la operación de cataratas comienzas a perder la claridad en lo que existe en el mundo. Nada hay que se compare y te pueda levantar más el ánimo que una buena palmada.
No una frase de “échale ganas”. Quien conoce la lucha contra la diabetes iniciada hace más de dos décadas, y el compartir con todos nuestros iguales las ideas y mensajes para sentirnos mejor puede entenderlo.
Quien vive sano, gracias a Dios, no entenderá lo que es sentirse abatido, con la muerte cerca o con el peligro de una discapacidad permanente en puerta. Esa angustia no tiene medición alguna, y quienes vivimos a diario con estas situaciones tenemos dos acciones a llevar a cabo: la primera, que tiene que ver con cumplir con nuestro trabajo y rol de padres, hijos, personas dentro de una sociedad y demás, y la otra, que tiene que ver con encontrar la motivación para seguir viviendo.
La vida, desde nuestra particular experiencia, es lo mejor que podemos tener, y el servir a los demás es parte de ella: nos ofrece y regala satisfacciones únicas, y nos permite encontrar lo mejor del corazón de cada uno de nuestros semejantes.
Vivir con diabetes, con lupus, con cáncer u otra enfermedad no es fácil, créalo el lector, y muchos de nosotros no nos derrotamos ante la situación de llevar a cuesta una enfermedad incurable.
Tenemos que seguir adelante, dar lecciones de vida a cada uno de los que nos rodean. Regalar una sonrisa y una frase de apoyo es lo mejor que podemos entregar a los demás.
Habrá que ayudar en todos sentidos a quienes saben que vivimos así.
Hoy, saliendo de todos estos “achaques” y “pocholacas”, tenemos más ganas de vivir y compartir con nuestros familiares y amigos, con los que nos rodean.
Ayúdenos, por favor, a cada uno de los que vivimos así, con una palmada solidaria, que bien que la necesitamos en momentos de angustia, depresión o de patéticos pensamientos que nos llevan a pensar cosas nada gratas.
Queremos vivir bien, y la felicidad de los demás es parte de ello.
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