Buen ambiente hay en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, por los vientos de cambio que están llegando: este 30 de abril, el maestro Ovidio Sánchez y el maestro Antonio Serna Hinojosa tomaron posesión como directores de las Unidades Académicas de Ciencias, Educación y Humanidades y Comercio y Administración, respectivamente.
Lo mejor de todo es que se ha iniciado un ciclo con nuevos personajes: la UAT había caído en un vicio que le llevó a obtener muchas cosas, pero también fue factor de retroceso: los directores que precedieron a los nuevos funcionarios se eternizaron en puestos inclusive, fuera de los reglamentos universitarios, argumentando tener una mayoría a su favor para pasar por encima una nueva reelección. La eternización de los puestos nunca será positiva.
Ovidio Sánchez es un profesional en su área, competente, y tiene ante sí la oportunidad de mostrar a la comunidad universitaria que los programas que instrumentó Pedro Espinoza Baca pueden tener continuidad; no es de esos revanchistas que pretendan borrar de un plumazo el esfuerzo de Espinoza, a quien hay que reconocer lo que logró: sacar de la mediocridad a la UACEH, y ubicarla en el contexto académico y universitario en general con una buena reputación. Una muy buena labor que hay que reconocer. Lo que no gustó fue que se eternizara en el poder.
En el caso de Antonio Serna, ex dirigente del SUTAUAT, de donde solicitó su renuncia para ocupar la dirección de Comercio, solo podemos decir que es un hombre bueno, capaz, humano, con una gran visión académica y que seguramente llevará a una de las mejores unidades académicas de la UAT a niveles aún mayores a los que nos tiene acostumbrados desde que era director el inolvidable Carlos Morales Cano; Jesús Lavín Verástegui también tiene mucho que ver con la actual reputación de la escuela, que presume de haber tenido en su nómina al hoy rector Enrique Etienne Pérez Del Río entre su planta de docentes.
Los dos directores que salieron han dejado huella en la historia de sus Unidades, y de ello no cabe duda, pero lo que no era ya saludable era el tiempo que permanecieron en el cargo. El estatuto universitario marca un período y uno más de reelección como máximo.
Sin embargo, hay que aplaudir la decisión del rector Etienne Pérez Del Río de acabar con esas malas prácticas: ya cambiaron enfermería, agronomía, veterinaria, trabajo social, ahora comercio y ciencias de la educación. En Victoria, falta derecho, la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales que vivirá su proceso de renovación dentro de unas semanas. Ahí, el doctor Carlos Hinojosa Cantú entregará la dirección luego de cumplir con el ordenamiento universitario: solo su período y uno de reelección, dejando claro que las leyes son para acatarse.
Volviendo con los nuevos directores, auguramos administraciones plagadas de éxitos académicos: son personas cuya capacidad los ha llevado a ocupar las direcciones que ostentan a partir de esta fecha.
Sánchez y Serna son universitarios comprometidos con sus unidades, y seguramente habrá, como dijimos, un importante seguimiento a lo que se ha hecho, mas lo que ellos tienen como proyecto renovador que seguramente impactará en los indicadores de calidad.
No son producto de herencias ni cosas oscuras: llegan provenientes de un proceso democrático y aunque los enemigos siempre aseguran que llegan con el visto bueno de la rectoría, entendemos que es natural que los candidatos de los universitarios tengan el apoyo del rector, sean quienes sean, porque son, insistimos, producto de la voluntad de la comunidad universitaria.
Habrá que ver en los próximos meses la forma en que trabajen, y sobre todo, los resultados que puedan entregar a la comunidad universitaria, que, finalmente, es quien juzga y deja la huella en la historia de la máxima casa de estudios tamaulipeca.
Enhorabuena para los maestros Ovidio y Antonio, y ahora esperamos que no dejen proyectos truncos, que sus unidades sigan creciendo al ritmo de la UAT en general.