RELATO 1.-Ellas, rascaron ya las estrellas, y brillan y brillan y le regalan luz y belleza al mundo de la comunicación desde su respectivo escenario.
Y como dice una de ellas: “La moda pasa, pero el estilo permanece”.
Tiene razón, es el estilo el que se impone, el que marca la pauta, el que se clava en la mente del televidente, quien es el que decide entre lo efímero y lo que debe perdurar.
Empiezo por ella, por Ana Laura Alanís, conductora de noticieros y de programas de Televisa y de Telefórmula, una joven carismática que no es proclive a la pose falsa, al vedetismo, tan socorrido por los periodistas que han escogido a la caja delgada de plasma para desarrollarse profesionalmente.
Recuerdo que a ella la conocí aquí en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en un canal de cable local cuando fui invitado a un programa de discusión de corte político que seguía al noticiero que Ana conducía y mi primera impresión fue que estaba frente a una joven desenvuelta, sencilla e inteligente que merecía más.
Le perdí la pista y no me equivoqué, porque ella aparecería luego al lado de Eduardo Ruiz Healy, en Telefórmula, conduciendo un noticiero, igual, sonriente, firme, sencilla y, además de eso, muy certera en sus comentarios sobre las noticias nacionales he internacionales.
A la vista, Ana refleja bien a cuadro, pero también siento que es una mujer capaz de abrirse camino para colocarse entre el cotizado círculo de féminas comentaristas del Canal de las Estrellas y de otros medios, quienes con una sola palabra arman polémica, sacuden conciencias y toman decisiones.
Y sigo con Denisse Romero, un rostro agradable que atrae, que se ha hecho necesario en la televisión local y nacional y que se atreve, porque no separa la labor de informar del servicio social que merece una comunidad, que exige su presencia.
Desde Multimedios y Milenio, se aprecia que ella trepa un escalón día tras día y, como toda mujer que es dinámica, tengo la seguridad de que buscara escenarios más importantes, porque sé que al igual que para muchos periodistas su camino estuvo repleto de abrojos.
He, escuchado de ella, buenos y abundantes comentarios entre los televidentes, pero eso creo que se ha convertido en una figura de la televisión que no solo transmite fuerza y simpatía, sino que también refleja firmeza, confianza y capacidad.
Y la última de ellas es Cendy Robles, Directora de TV-UAT, descendiente de una dinastía de mujeres bellas de la capital tamaulipeca que no han destacado solamente por su rostro bonito, sino que a ello se abona también el tesón, el talento, la perseverancia y la eficacia.
Por su juventud, Cendy le está cincelando rápido un rostro diferente a la televisión universitaria a fin de que sea más digerible y penetrante y pone al servicio de esta área sus años de experiencia que ya son historia y que combina bien con su trato jovial, su carisma y su buena vibra.
Al igual que ellas muchas otras periodistas tamaulipecas merecen que su nombre se cite de vez en cuando.
Porque honor, le han hecho ya a su género.
RELATO 2.- Cada fin de semana en la cancha deportiva del SUTSPET todo es dinamismo, música y alegría, y sin importar su condición ,gordos y flacos saltan al compás de sabrosas melodías que hacen que el músculo se relaje y que los malos pensamientos, se olviden rápido.
Y es ella la que marca el ritmo a seguir y ningún burócrata se resiste, porque el “zumba” es sinónimo de salud, energía y camaradería y lo comparten con gusto la diputada priísta Blanca Valles Rodríguez y sus sindicalizados.
Bien por la legisladora y lideresa de la organización sindical, porque rescata de su apretada agenda unas horas para rendirle culto al cuerpo y a la belleza.
Porque conservarse en forma, pues es vital.
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