Lapidaria frase, sin duda alguna.
Pláticas con algunas personas nos deprimen en el sentido de que ubican a quienes somos y vivimos en Victoria, porque la fama que nos han hecho no es nada grata: dicen que “así son los de Victoria”, refiriéndose a esos individuos que echan a perder cualquier bien sentimiento que pudiéramos tener hacia nuestros semejantes.
Sonará familiar el escuchar frases como “no sabes con quién te metes”, “solo un momentito y muevo mi carro”, “así están todos, nadie respeta”, o “soy pariente del gobernador”, “total, uno más y no pasa nada”. Estas se escuchan, por ejemplo, a la salida de colegios donde la instrucción es cara, muy cara, pero así como se paga se recibe, es decir, es de muy buena calidad.
Pero es increíble que uno de nosotros pague esas colegiaturas para que nuestros hijos tengan buena educación, y al llegar por ellos bloqueemos la calle en doble, triple o cuádruple fila: les enseñamos que como hay forma de pagar buena escuela, tendrán buena educación, pero también podrán abusar de la ley.
No tenemos derecho a estrangular ninguna calle o vía que los demás utilizan.
Este jueves, un patán de vehículo celeste, sin placas, con un niño en la mano y el celular funcionando llegó a la empresa Telcel, se estacionó bloqueando la salida de quienes llegamos antes a hacer trámites.
No tuvo consideración, y encima de todo dijo: “¡¿y cuál es el problema?”
Valiente debería ser para respetar la ley y la convivencia social.
No es nada grato que nos etiqueten como prepotentes: en la plaza Juárez no nos podemos estacionar porque todo está reservado a gobierno –no sabemos a quien, porque supuestamente son ciudadanos como nosotros- y además, los lugares para discapacitados se ocupan por vehículos oficiales, de esos que manejan prepotentes o choferes que piensan que por traer la calcomanía oficial están aptos para validar sus faltas de observación a la ley.
Cansa que por ir hablando por teléfono no respeten el carril en el que van, se te cierran, se enojan y te echan pleito argumentando su estúpido influyentismo.
Bueno, ¡autoridades cierran calles para que entren y salgan personas!
Duele y mucho ver que nos etiqueten a los victorenses como prepotentes, como gente que no sabe respetar las leyes existentes.
Duele, pero realmente duele ver que la autoridad está sentada haciendo discursos y no nos ayudan a tener conciencia cívica, porque los primeros que no respetan son los vehículos oficiales: se pasan luces rojas, se estacionan en doble fila, conducen sin cinturón de seguridad y más.
Entonces, ¿a qué jugamos?
Hartos de estas actitudes de prepotencia. Las escuelas de paga se quejan de los desplantes de quienes argumentan que su cartera vale ser de “sociedad”, cuando se comportan de la manera más difícil posible.
Recordemos: vivimos en sociedad, y eso quiere decir que tenemos que aprender a vivir y convivir, a respetar a los demás para obtener respeto. Todos tenemos derecho a circular por la misma calle al mismo tiempo. Nadie tiene derecho a manejarse con prepotencia, nadie, absolutamente nadie, por mucho fuero o cargo que pudiera tener.
Es por eso que nos ocasiona mucha tristeza saber que nos tildan de prepotentes. Debemos dejar de estar separando los 6 o 7 lugares para que llegue el jefe, el mandatario, el que ocupa el número uno. Debemos dar a todos su lugar en una sociedad que es de todos.
Si no nos respetan, es muy difícil que obtengan el respeto que dicen o creen merecer. Todos somos como seres humanos, exactamente iguales.
Aunque unos tengamos calidad moral para exigir y otros no, aunque unos tengamos educación, de esa que se mama en casa, y otros piensen que su cargo les permite ser lo que son.
Por Victoria, ayúdenos a cambiar de actitud y respetemos las leyes… y a los demás, que es más importante.