Manuel Raga y la historia

Ver su nombre entre los diez más grandes de la historia de México significa una enorme satisfacción, más, cuando le vemos a diario en el gimnasio que lleva su nombre, en las calles o cafés de Victoria. Manuel Raga Navarro es un inmortal, y no desde esta clasificación, sino desde siempre.
Recordar aquellos tiempos de 1968, cuando los juegos olímpicos que dieron brillo a nuestro país por su organización y muchas cosas más, entre las que destacaron las medallas del “Tibio” Muñoz y el sargento Pedraza nos lleva también a pensar en los héroes de la infancia.
Es interesante acordarse del “Chiquis” Grajeda y otros más que conformaban el equipo mexicano de baloncesto, y entre los que destacaba el nombre de Manuel Raga. Desde muy pequeño recuerdo que disfrutaba ver esos partidos donde la garra y el coraje de Raga eran representativos de un equipo combativo a más no poder.
Con diez años de edad a cuestas, admiraba a ese hombre que, por cierto, no sabía que era tamaulipeco (no teníamos mucha información en ese entonces) pero que se ganaba la admiración por su forma de entregarse en cada juego, camiseta tricolor de por medio.
Raga es un referente del basquetbol en el mundo y obviamente, en México se le considera de lo mejor que hemos tenido, aunque algunos envidiosos quieran denostar su valía. Es el jugador mexicano que incursionó en Europa logrando ser el más valioso: el “Mexicano volador”, como se le conocía, no jugó nunca en la NBA porque en ese entonces fue el mejor jugador de Europa. En 1970 logró ser el primer jugador no estadounidense en ser incluido en el draft de la liga más publicitada del mundo. Dice Wikipedia que la realidad es que el “prefirió siempre ser titular en Europa que suplente en USA”.
Es originario de Aldama, aquel lugar maravilloso que aporta recursos y majestuosos paisajes a la economía y el turismo tamaulipeco pero también tiene, entre sus hijos predilectos, al mejor mexicano en la historia del basquetbol.
Han querido sobreponer a los jugadores que han participado en la NBA, pero la calidad y el juego, el palmarés y la historia de Raga lo ubica donde se ha colocado hoy: entre los mejores deportistas mexicanos de todos los tiempos.
Lo más importante de todo esto, el mayor orgullo es, sin duda alguna, luego de tener una niñez admirando al “mexicano volador”, al gran jugador, es haber compartido innumerables jornadas en el café de Victoria, disfrutando, de niño, sus juegos y batallas deportivas; de adulto, su amena charla y su amistad.
Honor a quien honor merece, sin duda alguna. El mejor de Tamaulipas para el mundo y el basquetbol organizado.
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