Ley anti-obesidad

Considerando que más del 30 por ciento de la población sufre de sobrepeso u obesidad en nuestro país, suponemos que habrá que hacer algo más que una caminata o un tríptico. Hay que endurecer las acciones para poder impactar en la población y lograr una mejora en la calidad de vida de nuestra comunidad.
En ese sentido, seguramente Ramiro Ramos Salinas, presidente del Congreso del Estado tendrá mucho trabajo con los diputados de la comisión de Salud, quienes a su vez, deberán buscar la entrevista con quien maneja los programas en la Secretaría de Salud referentes a este grave, muy grave problema social.
La obesidad mata. Es causante de muchos casos de diabetes mellitus, hipertensión arterial, infartos, embolias, bullyng, problemas psicológicos y de otros tipos que no podríamos enumerar porque nos faltaría espacio.
Y la Secretaría de Salud ha llevado a cabo programas muy intensivos para lograr impactar en la comunidad, pero no es suficiente: como que “no nos cae el veinte” o no entendemos la gravedad del asunto, y seguimos con hábitos poco saludables que nos llevan a perder aquella talla delgada de ropa… y la salud.
Campañas van y campañas vienen y no entendemos: pareciera que nos entra por un oído y sale por el otro, como dirían los profesores de antaño. La obesidad es un serio, muy serio problema de salud pública y hay que atajarlo.
Es donde destaca la importancia de la participación de nuestros diputados que, como representantes populares, tienen la firma obligación de hacer algo más que ir a sesión: los de la comisión de salud deben asumir su responsabilidad y tomar la ley de salud en el estado para adecuarla a una realidad que requiere de mucho más energía.
Suponemos que se podría considerar el hecho de que en la ley se haga énfasis en los servicios que por derecho constitucional tenemos y que nos llevan a disfrutar de las garantías constitucionales, aunque sea redundante.
Tenemos siempre la idea de que con energía se podría avanzar más. Por ejemplo: si la ley considerara el hecho de que quien no atienda las indicaciones del médico y siga con problemas de obesidad o sobrepeso, que deje de recibir los beneficios de la asistencia social –IMSS, ISSSTE u otros- y entonces, que busque como curarse o controlarse.
No debería permitirse que se gaste un mundo de dinero y no haya resultados. Somos nosotros los que tenemos que atender todos estos rubros y ponerles solución.
Estar gordo o gorda, en la mayoría de los casos, es consecuencia de acciones propias, de nosotros mismos… de nadie más.
Los legisladores de Tamaulipas tienen una enorme responsabilidad, considerando que es nuestra entidad una de las que tiene mayor porcentaje de gordos, besos y gente con los problemas con la báscula: hay que hacer algo para que se entiendan los mensajes. No somos de la idea de que encareciendo las golosinas se frenará este asunto, sino con una acción conjunta entre sociedad y autoridades.
Que se difunda, que se diga, que se explique bien y “con manzanitas” cuales son los problemas a los que nos exponemos.
Ramiro Ramos Salinas es gente sensible y sabe que este problema puede complicarse si no se ataja a tiempo, y es por ello que seguramente tendrá en sus agendas pendientes la modificación a la ley de Salud en el Estado, y pronto veremos algo de resultado. Somos de la idea de que si apretamos más, si propiciamos que haya información adecuada, mucha más gente que la de hoy pueda atender estos aspectos que le llevarán a mejorar su calidad de vida.
Ya la Secretaría de Salud ha gastado mucho dinero y esfuerzo en ayudarnos, ahora toca a los legisladores complementar la tarea, y si apretamos más, faltará la Secretaría de Educación, que debe propiciar que estos temas se incluyan en los libros de texto que se ofrecen año con año.
Y así, todos en una sola idea, podríamos ayudar a tener una sociedad más sana. ¿No cree usted?
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

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