Libertad de Expresión

Como cada año, los periodistas recordamos esta fecha, aunque poco hay que celebrar hoy en día, dado que es un término constitucional que, aunque aplica a todos los ciudadanos mexicanos no es viable, no es práctico y no es real.
Por lo general las autoridades llevan a cabo un evento en el que invitan a algunos comunicadores para recordar tan especial fecha. Cabe destacar que durante años invitaban a reporteros y columnistas a la celebración del día del periodista -4 de enero- y el 7 de junio lo guardaban para convivir con los dueños de medios de comunicación.
Esta costumbre se le atribuye al coronel García Valseca, y tiene que ver mucho con aquellos compromisos que se establecían entre medios y autoridades. El caso es que, este 7 de junio, México recuerda el término que más ha sido cuestionado inclusive en redes sociales y que está garantizado, como dijimos antes, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Somos los periodistas los que muchas veces damos la cara ante los acontecimientos cotidianos, y somos también los más cuestionados por muchas razones. Está muy de moda afirmar cosas poco positivas de cualquier gremio de profesionistas y los periodistas no estamos exentos de tal cosa. Somos humanos como todos y existen muchas limitantes para ejercer esta libertad a través de los medios.
Todos sabemos cual es la realidad, pero sin embargo, pocos lo externamos.
La libertad de expresión tiene mucho que ver con el derecho que tenemos todos a externar lo que consideramos adecuado, con la limitante natural que es el respeto hacia los demás. Ser libre para expresar no significa tener patente de corso para ofender, denostar, descalificar y sentir que tenemos la verdad absoluta, pero tampoco significa que tenemos que tragarnos todo.
Uno es libre de expresar sus pensamientos siempre y cuando se haga de una manera adecuada; los insultos y descalificaciones sin fundamento no son válidas ni se deben tomar como justificante para ejercer una libertad de expresión que no va por ese camino.
Ser libre es poder decir lo que uno quiere en la medida que las circunstancias lo permiten: hacerlo en forma tal que no ofenda con calificativos que nada tienen que ver. Podemos estar o no de acuerdo en una y mil cosas o razones, y nadie tiene por qué exigir que pensemos igual: la libertad de expresión es un derecho que se tiene que ganar día a día.
Y los que ejercemos el periodismo, aunque no alcancemos probablemente el título de periodistas –porque es muy amplio y muy especial- tenemos muchos compromisos con la sociedad, siendo el principal el informar con la verdad, con un alto sentido de responsabilidad, confirmar lo que estamos informando y entonces sí, decir lo que pensamos.
Insistimos: siempre, de forma adecuada.
Podemos decir a cualquier servidor público que no estamos de acuerdo con su gestión y la descalificamos, pero hemos de tener las bases para ello. No se trata de inconformarse por sistema como algunos políticos lo hacen pensando en su partido político y el pan calientito de su mesa.
Es algo más.
Algunos nos sentimos libres, los periodistas somos libres de escribir y dar nuestro punto de vista; en las entrevistas o noticias, tenemos el privilegio de ser los primeros en enterarnos y dar forma al mensaje para que se pueda dar a conocer a la comunidad. El compromiso es grande porque implica ser valiente y siempre conducirse con la verdad, valor fundamental del ser humano.
Somos también los periodistas los que recordamos esta fecha como nuestra: la hemos adoptado pero tenemos que hacer un gran esfuerzo por conducirnos con eso que se ha perdido y que se llama “ética” y profesionalismo, con la verdad y con fundamentos siempre vigentes, actuales, confirmados.
A los colegas que creen que somos libres para ejercer nuestra garantía constitucional de expresarnos sin tapujos: felicidades. A los que no creen, nuestra esperanza.
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