El coste del progreso

Qué satisfactorio resulta ver información en prensa referente a los avances que muestra la Universidad Autónoma de Tamaulipas y sus esfuerzos por mejorar su imagen, aunque más que su imagen, trata de lograr una repercusión sobresaliente dentro del ámbito de la comunicación, la investigación, la trascendencia en el sector productivo estatal.

Cierto es que tenemos muchas cosas que hay que reformar, cambiar, renovar, pero se está avanzando en forma firme y poco a poco está tomando un rumbo que los tamaulipecos deseamos, pero más importante aún, que tiene repercusión dentro del sector productivo.

Hoy se trabaja en base a las necesidades del estado y se trata de trascender en ese ámbito, aunque no se dejan las líneas anteriores, las convencionales, las clásicas. La UAT comienza a tomar distancia entre lo que hay y lo que queremos ser para el estado.

En ese sentido, el rector Enrique Etienne Pérez Del Río, en base a la estructura nueva de nuestra Alma Mater, sigue insistiendo en la necesidad de fomentar la investigación de calidad, misma que se lleva a cabo a través de los cuerpos disciplinarios de cada Unidad Académica y de los institutos y centros de investigación, donde se logra trascender con proyectos viables y actualizados.

Etienne ha sido enfático en el sentido de que se debe reorientar la función de la UAT, y en ese sentido busca que el dinero que el pueblo entrega a la máxima casa de estudios tamaulipeca sea justificado, bien empleado, es decir, que no se derroche con gastos superfluos.

Hay mucho por hacer en ese campo, porque todavía existen individuos y grupos que se resisten a creer que México necesita un manejo honesto y claro, pero no hay duda que Etienne ha conformado un buen equipo de trabajo que comienza a dar resultados en la primera etapa que es la planeación la parte donde se establece qué hacer y para donde caminar, porque luego vendrá lo más interesante: saber cuánto se ha avanzado en este camino tan importante como es la trascendencia académica y de investigación en el Tamaulipas de todos nosotros.

Hombre de pocas palabras, el rector ha insistido en que cada quien tiene que hacer lo que le corresponde: trascender en base al trabajo y no a la grilla que durante años estuvo enquistada, pero que ha ido desapareciendo en los últimos lustros.

Los universitarios debemos ser una parte de la sociedad que trascienda para beneficio de los demás, y eso lo sabe cada uno de los que toman la iniciativa para investigar y repercutir con su trabajo en el aspecto laboral y económico de la entidad.

Hay que renovarse siempre, pensando en que quien no lo hace de esa forma está condenado a la desaparición, haciendo válido aquel dicho que reza: “renovarse o morir”; hoy más que nunca se valida y se establece como prioridad.

Y en ese sentido, las líneas de investigación de la UAT tienen que ver con ese desarrollo que se necesita en cualquier parte del mundo y que impacta social y económicamente. Es tiempo de comenzar a recoger lo que a diario se siembra en cada aula, instituto o centro de investigación.

Es el tiempo en que la UAT debe dejar a un lado viejos paradigmas para transformarse en la Universidad que todos queremos. Hay momentos en que se tiene que actuar, y hoy es uno de esos momentos.

Etienne ha sostenido que pese a lo que sea se logrará el cambio que la sociedad busca y quiere para la UAT y para la entidad. Es responsabilidad de ese importante y especial sector de investigadores, la clase que busca, indaga, hurga, para luego ofrecer las alternativas de progreso que podemos abrazar cuando se tienen deseos de mejorar y trascender para los demás.

Son los tiempos en que la UAT merece un cambio total, en su estructura, su devenir, su desarrollo, pero sobre todo, en sus resultados, que éstos impacten a la sociedad, que es lo menos que podemos hacer desde esta trinchera.

La investigación surge como una de las mejores vías para mejorar, y todos en la UAT lo sabemos. Ojalá podamos lograrlo con suficientes apoyos que nos permitan presentarlo y hacerlo realidad.