Nuevo Laredo, Tamaulipas.- A pesar de su edad, 52 años, Elías dejó Guatemala y a su familia con la intención de cruzar la frontera y llegar a Boston para buscar un trabajo y con el dinero que gane, juntarlo para darle una mejor vida a sus tres hijos y a su esposa que dejó en su hogar hace tres meses.
Bajo de estatura y moreno como los habitantes de su comunidad en Guatemala, Elías tiene la determinación de cruzar el río Bravo y poder trabajar en Laredo para consumar su ilusión, ya que se considera un hombre de trabajo.
“Siempre he trabajado porque no me gusta andar ‘charoleando’. Me detengo en algún lugar y busco trabajo para pagar mi pasaje y seguir adelante”, mencionó.
Elías llegó a Nuevo Laredo el lunes 30 de junio, y desde ese mismo día se encuentra en la Casa del Migrante, al igual que otros 100 migrantes de diferentes nacionalidades, la mayoría mexicanos, que huyen de la pobreza y la falta de oportunidades.
“En Guatemala la situación para quien tiene un terreno y tiene trabajo, se puede sobrevivir, pero siempre hay personas que salen del país y emigran para acá”, comentó.
Por su cercanía con Honduras, comentó en ese país la situación es más difícil debido al bajo valor de su moneda, “y quienes salen el país tienen razón de hacerlo”, expresó.
A pesar de lo que le contaron antes de emprenderé esta aventura, dijo que en los tres meses que tardó en llegar a Nuevo Laredo, no tuvo contratiempos ni problemas, por el contrario, mencionó que su trayecto fue tranquilo.
Pero reiteró que “para mi cruzar México fue lo más lindo que pude haber hecho, porque no tuve problemas con las autoridades, ya que tengo documentos de identificación de Guatemala, aunque no tengo vida ni pasaporte, estoy como indocumentado”, expresó.
Aunque su meta es llegar a Boston, si logra cruzar el río Bravo sin problemas, se puede establecer un tiempo en Laredo para trabajar, para después reiniciar el trayecto.
En Guatemala dejó a cinco hijos mayores de edad y a su esposa, y a pesar de su edad, su deseo es más grande que la fatiga y el temor de ser detenido en caso de cruzar la frontera, porque su deseo es trabajar para valerse por sí mismo.


