La salud: Algo más que prohibir

Grandes avances se han logrado a través de las disposiciones oficiales en torno a la guerra contra la obesidad y sobrepeso, a las enfermedades crónico degenerativas que están matando al mundo y específicamente a México.
A nivel nacional, la COFEPRIS ha anunciado que ya se prohíbe el anunciar productos con alto contenido calórico en horario para niños, sin embargo, suponemos que esta será una de tantas acciones encadenadas para lograr resultados positivos. Veamos con calma las cosas.
Ya no se “motivará” a los niños para que pidan pastelitos, frituras y demás, refrescos y otros están también limitados en horarios. Las multas son importantes y se espera se respeten los ordenamientos.
¿Hasta donde es legal prohibir los productos? Nos explicamos: por una parte, el gobierno mexicano permite la venta de productos que hacen daño según lo establecen autoridades federales de salud, y por el otro, no les permite anunciarse, lo que algunos califican inclusive como una violación a una importante garantía constitucional.
Sabemos que el alcohol mata, que el cigarro es demasiado nocivo, sin embargo, se permite su elaboración, fabricación, empaque, distribución y venta. sabemos que las golosinas propician obesidad y ahora no se podrán anunciar.
Nos preguntamos si han visualizado las causas totales de la obesidad: el exceso de carbohidratos que bien puede ser exceso de pastas o pan de panadería –bolillo y más- también nos ponen gordos, y las carnes en exceso lo mismo hacen. ¿Cuál es la diferencia entre éstos y los productos que se someten a tal prohibición?
Entendemos que hay buena voluntad, aunque pensamos que se debe apoyar una disposición de esta naturaleza en dictámenes técnicos relacionados con la salud, porque de otra forma, no ser irá de nada. Anunciarse o no es lo mismo: lo que falta es educación en salud, que hay poca y no se distribuye por todos los medios.
Soos de la idea de que hay que incrementar los esfuerzos a través de redes sociales, a través de la televisión y la radio, del cine y la prensa escrita para trascender y convencer.
Los mensajes deben ser lo suficientemente claros como para que la gente sepa qué le puede acontecer si hace caso omiso a las indicaciones y orientación sobre los contenidos de los productos.
Entendemos que surge la necesidad, en todas las instituciones del sector salud, de instrumentar programas dirigidos a la ciudadanía que convenzan contundentemente, que realmente hagan que tengamos conciencia sobre lo que nos daña y lo que podemos y debemos consumir.
No basta con prohibir anuncios, porque vemos que el rasero no es parejo, y sí permite que siga habiendo cervezas, vinos y otros productos en el mercado.
Insistimos: si se piensa que son tan malos, prohíban su producción, distribución y venta; en caso contrario, dejen que los industriales y comerciantes hagan su lucha por subsistir en un México lo suficientemente complejo como para no entenderlo bien.
Hagamos conciencia en las casas, en cada uno de nosotros, con campañas verdaderamente penetrantes que logren los propósitos que se necesitan.
Los departamentos de comunicación social de todas las dependencias relacionadas con el bienestar de los ciudadanos en forma primaria, tales como salud, educación y deporte deben insistir en una vida saludable, hacer que los jefes de familia sepamos qué hacer y cómo hacerlo, y entonces, propiciar una campaña que realmente llegue a nuestros hijos.
Dirían ellos: “dale like” si estás de acuerdo en que debemos medir nuestro consumo de alimentos, insistir en hacer ejercicio y propiciar una vida saludable, nosotros mismos, como primea instancia.
Es el primer paso para lograr lo que necesitamos.
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