Un congreso diferente

No cabe duda que cuando se quieren hacer las cosas bien, nada hay que impida hacerlo; lejos están los pretextos de “no se puede”, “no hay presupuesto”, “no tenemos la capacidad necesaria” y más.
Ramiro Ramos Salinas, presidente del Congreso de Tamaulipas no para en su afán de hacer de ese órgano una institución confiable para todos los tamaulipecos: ya están anunciando la serie de apoyos que esporádicamente otorgan a quien lo requiere o la gestión ante instituciones que se dedican a ello, para que los beneficiarios tengan respuesta a sus demandas, o ya está dando trabajo de más a los que llegaron junto con él a la actual legislatura.
Hemos visto mucha información sobre cursos que se imparten tanto a juristas como a diputados, con la idea de que puedan responder de mejor forma a las demandas ciudadanas. Recordemos que un diputado es, en la mayoría de los casos, un político que sabe de administración pública o aspectos de gestión en diversos niveles, pero NO es un especialista en leyes o en obras públicas, en cultura o en salud.
Para ello, tienen asesores que les permiten hacer su función adecuadamente; claro que se apoyan en estos ciudadanos que sí son expertos y les ayudan a preparar iniciativas congruentes con la ley y las necesidades sociales.
Cierto, a veces no surgen las respuestas esperadas, pero hay una enorme capacidad para reconocer lo anterior y enmendarlo.
Hay cursos y seminarios de muchas cosas, y vemos, con mucho gusto, que los legisladores están dejando de ser, al menos en Tamaulipas, esos holgazanes que solo levantaban el dedo y grillaban a lo tonto en las sesiones.
Sentimos –y es muy personal- que la mayoría ha tomado en serio su trabajo y se procura responder a lo que se requiere por parte de la ciudadanía, lo que nos parece excelente.
Hay leyes obsoletas que deben cambiarse, adecuarse o derogarse, y eso lo saben ellos, por lo que están trabajando en estos aspectos, sin descuidar los deberes que la actualidad les exige.
En ese sentido, Ramiro Ramos Salinas ha dejado muchas cosas por responder a su labor como diputado, y más, por ser el que dirige el Congreso tamaulipeco.
Cierto, es muy probable, por no decir casi seguro, que busca alcanzar otros cargos políticos, sin embargo, y lo hizo cuando fue dirigente estatal del PRI, no se empeña en dejar la “chamba” botada por sus aspiraciones políticas.
Sentimos que sabe que la mejor precampaña es el trabajo, porque si fuera nominado en estos momentos, la gente lo valoraría por su trabajo y no por la grilla barata que muchos se dedican a hacer, a base de “periodicazos” y rumores que afectan mucho la vida de todos.
Están a punto de iniciar un importante seminario que tiene que ver con el derecho parlamentario, en evento que se lleva a cabo conjuntamente con nuestra querida Universidad Autónoma de Tamaulipas, y donde habrá importantes ponentes expertos en el tema de referencia.
Sinceramente, y lo externamos a título personal: así da gusto tener legisladores que llegan a ganar mucho dinero pero lo devengan con sus acciones cotidianas.
Y como Ramiro, entendemos que muchos más de todas las bancadas se han “puesto la pila” y han trabajado muy fuertemente no para dejar una imagen personal, sino para servir a los tamaulipecos, que, dicho sea de paso, cuando se hace lo segundo lo primero se da por lógica natural.
Es la forma en que queremos verlos trabajar: dejando en el escritorio muchas horas de trabajo para emitir leyes que nos convenzan, nos convengan y que se ejecuten, y entonces, convertirse realmente en lo que debió ser desde su creación: una verdadera y auténtica representación popular.
La verdad, lo decimos sinceramente, nos da mucho gusto loanterior.
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