Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Marcelo Bernardino Martínez es un joven toluqueño de 26 años de edad, quien desde hace 8 años viene a esta ciudad con sus familiares para vender durante septiembre las tradicionales banderitas y los productos alusivos a las llamadas ‘Fiestas Patrias’.
La mayoría de los productos que ofrece son artesanías elaboradas por su numerosa familia, que en uno de los barrios más populares de Toluca, capital del estado de México, elaboran para su venta en distintos municipios de la frontera norte del país.
“Vengo cada año y desde hace 23 años que venimos. Y no me puedo quejar porque siempre se vende, y este año espero superar las ventas del año pasado”, menciona.
Para subsistir, la familia de Marcelo elaborar los productos más artesanales, como son algunas banderitas, rehiletes, trompos de madera, muñequitos de trapo y algunos adornos alusivos a la temporada.
Como la familia es numerosa, se ‘reparten’ el país; algunos acuden a la ciudad de México, otros a Monterrey, unos más a Tijuana, mientras que a él lo toca venir a Nuevo Laredo, en donde dice, siempre le va bien porque este producto es bien vendido, sobre todo entre los mayores de edad, ya que los jóvenes no tienen muy arraigada la costumbre del patriotismo.
“La gente grande es la que consume, pero los jóvenes casi no comportan porque o no les gusta o no se les enseña a venerar a nuestra bandera”, explica.
Para este joven el que se esté perdiendo la tradición de comprar o adornar las casa con banderitas mexicanas, no se debe para nada a la cercanía con Estados Unidos, por el contrario, dice que los turistas estadounidenses son los que más compran este producto, pero lamentó que desde hace algunos años ya no haya turistas en esta ciudad que vengan a comprarle las tradicionales banderitas mexicanas.
“Es muy raro ver a los turistas norteamericanos, porque ya no vienen, y antes se vendía más”, refiere al recordar que 1995 fue el mejor año para él, ya que abundaban los turistas extranjeros que le compraban de todo para llevarlo como recuerdo a sus hogares en el vecino país.
“Antes venían y se llevaban lo que les gustaba, pero ahora los que me compran son los habitantes de aquí, y es igual porque esto lo consume la gente”, señala con satisfacción al saber que su mercancía es muy valiosa y bien vendida entre los residentes de Nuevo Laredo.
La familia de Marcelo que se dedica a este negocio, se compone de unas 15 personas, entre sus padres, hermanos, hijos, primos y tíos, quienes trabajan el material en un taller artesanal familiar en un barrio de Toluca.
Aunque ya terminó la preparatoria, le gusta más dedicarse a la venta de productos artesanales, y lo hace por temporadas. Por ejemplo; en esta temporada se dedica a la venta de banderitas y productos patrios, pero el Diez de Mayo se va a Colima, el Día de Muertos se traslada a la capital del país, mientras que el resto del tiempo se dedica a trabajar en la construcción en su natal Toluca, donde dice que no falta el trabajo.
“Sí, si hay trabajo y no me puedo quejar, En donde sea hay trabajo y la cuestión es querer trabajar, reflexiona.