-Batida a “aviadores” y comisionados.
-Aplicarán la reforma magisterial de Peña.
-Líder magisterial defiende a sus representados.
A PESAR de que el líder magisterial en Tamaulipas, RAFAEL MENDEZ SALAS, jura y perjura que en la Sección XXX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no existen “aviadores”, lo cierto es que tal aseveración estará por verse una vez que entre en vigor la nueva normatividad para el pago de salarios de los mentores.
A partir de la próxima quincena los maestros habrán de recibir sus emolumentos de manera personal, por lo que solo cobrarán quienes acudan a las aulas de sus respectivos centros educativos.
La reforma educativa del presidente ENRIQUE PEÑA NIETO, que un sector del magisterio la califica como una “reforma laboral”, está orientada a sanear la nómina de la Secretaría de Educación Pública.
Como resultado de lo anterior, muy seguramente, serán descubiertos maestros o particulares que cobran por un servicio que no ejercen.
Al respecto, MENDEZ SALAS asegura que en la Sección XXX del SNTE están autorizados cien maestros que atienden asuntos sindicales y que, por lo tanto, no pueden ser calificados de “aviadores”.
Sin embargo, la reforma educativa del gobierno peñista también contempla eliminar esa irregularidad que, entre paréntesis, es considerada como una “conquista sindical”.
Al tomar el control del otrora poderoso sindicato magisterial, con el encarcelamiento de su lideresa ELBA ESTHER GORDILLO MORALES, el gobierno federal ha decidido poner orden tanto en la nómina de la SEP como en la optimización de los recursos humanos que dependen de la máxima autoridad educativa en el país.
A nivel local, en esta ciudad fronteriza, el representante de la Secretaría de Educación Pública en Tamaulipas, JOSE LUIS CUELLAR ORNELAS, se prepara para enfrentar los efectos colaterales que traerá consigo la nueva ordenanza en materia del cobro nominal de los profesores.
Reconózcase o no, lo cierto es que muchos de ellos cobran una o más plazas sin presentarse en el aula, como parte de los beneficios que en su momento logró el SNTE en pago por su alianza con anteriores jefes de la nación.
No obstante, en la quincena que se aproxima, sólo habrán de recibir su salario correspondiente a las plazas y horas devengadas los maestros que realmente ejerzan su función docente.
Independientemente de si la reforma educativa es en realidad una reforma laboral, lo cierto es que ya era tiempo de poner un hasta aquí a los beneficios que a través del chantaje o componendas lograba el sindicato magisterial.
Gran parte del rezago educativo en la república mexicana obedece a que muchas aulas carecen de maestros, y no precisamente por la falta de profesionales de la educación. De acuerdo a la SEP, existen maestros suficientes para evitar esa irregularidad, solo que el exceso de “comisionados sindicales” es la verdadera causa que provoca falta de personal docente en las escuelas y/o grupos de alumnos muy numerosos que impiden un aprendizaje más ágil.
Sobra decir que en Tamaulipas, al igual que en el resto de las entidades federativas, la nueva normatividad en materia de pago de salarios a los mentores, sin duda alguna, arrojará manifestaciones de inconformidad en el propio sindicato nacional y en las delegaciones magisteriales.
En el entendido de que muchos de esos privilegios, como los “aviadores” o maestros comisionados, en su momento fueron avalados por el presidente de la república en turno, con tal de mantener el apoyo del organismo sindical más poderoso de Latinoamérica. Es decir, en honor a la verdad, lo que ahora se pretende enmendar, en su momento emanó de Los Pinos.
Las duda estriba en hasta dónde permitirá la Secretaría de Educación Pública que los maestros realicen funciones sindicales. Por lo tanto será interesante conocer la forma en que se manejarán en lo sucesivo las secciones del SNTE.
Indudablemente que el aniquilamiento del poder sindical que elevó a la máxima potencia la maestra ELBA ESTHER habrá de ser el freno principal para las voces discordantes que muy seguramente surgirán del magisterio nacional.
Y hasta la próxima.
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