Le ha tocado al Partido de la Revolución Democrática –PRD- ser el sinodal del Instituto Nacional Electoral –INE- en estos menesteres de las elecciones de partido, refréndums y más que se consideran en la nueva legislación electoral que para México se ha puesto en marcha.
Y le ha tocado al INE ser el ejecutor de tan difícil situación, considerando la reputación que han tenido las últimas elecciones internas del PRD a nivel nacional. Se estima que en Tamaulipas alrededor de 30 mil personas puedan participar, según registros, en este ejercicio democrático que hacía mucha falta y aunque se lleva a cabo hace mucho, hoy tiene una regulación que garantiza que habrá, como dicen ellos mismos: “menos cochinero”.
Son pocos, realmente, los militantes del PRD que se han mostrado congruentes con sus principios y han sido una verdadera fuerza de oposición al sistema que nos ocupa hoy en día y que encabeza Enrique Peña Nieto; son pocos, sinceramente, en quienes se puede confiar para que lleven nuestras propuestas a un Congreso o al Senado sin llevar las frustraciones que todos conocemos de esta fuerza política.
Los casos de las ligas de Bejarano siguen vigentes en la mente de muchos de nosotros, los de las rabietas de Andrés Manuel López Obrador que, fiel a la costumbre de los que han engrosado las filas perredistas, hizo su rabieta y formó su propia fuerza política –MORENA- donde no tendrá que dar cuentas a nadie mas que a su conciencia y sus allegados, es decir, tomará las decisiones en familia.
Y los acarreos, robos de ánfora y todas cosas que existen y han sido factor de comentarios en las elecciones existentes durante décadas serán revisadas muy en serio por el INE, o al menos, eso nos han prometido a los mexicanos, escépticos de un resultado congruente, dada la experiencia que tenemos con este instituto político que se ha dedicado a denostar todo lo que venga de otros, pero a la hora de los votos, solamente piensan en el poder y no en servir sino en servirse, clara muestra es la incongruente alianza entre PRD y PAN que les llevó a tener gubernaturas demasiado deficientes en cuanto a resultados.
Ha llegado la hora de que el PRD se comporte como un verdadero instituto político y haga algo al respecto, porque, pocos –en Tamaulipas demasiado pocos- son sus militantes, como para que les sigan jugando atole con el dedo.
Lo bueno que hay que sacar de esta jornada es esperar los resultados del ejercicio que comienza el INE en el país; hay que estar atentos a sus informes que esperamos se apeguen a la veracidad necesaria, y que no nos mientan y nos digan realmente lo que está bien y qué debe mejorarse para, en un ejercicio democrático que nos merecemos los mexicanos, tener un proceso de sucesión federal y estatales congruentes, legales, justos y confiables. Todos queremos un proceso que nos garantice que quien llegue sea quien quisimos de acuerdo a la mayoría de los mexicanos, y que ellos, simplemente, nos respondan.
Con el proceso interno del PRD nace la nueva fase de las autoridades electorales de las que se espera mucho más: que se respete el voto ciudadano que, somos de la idea que siempre se ha respetado, y que se ponga un “hasta aquí” a los que hacen escándalos hasta porque una boleta salió doblada o con poca tinta en su impresión.
Dar certidumbre y confiabilidad a los electores es la premisa del instituto, y pensamos que debemos estar todos muy atentos para que esto pueda ser lo que todos queremos.
Insistimos: solo esperamos que no haya esas “tribus” que por lo general joroban todo lo que encuentran a su paso. Fuera los “Chuchos” y demás especímenes políticos, que nada tienen que hacer aparte de vivir de la política y de nosotros, los electores.
Por el bien de México, que haya buen resultado, y veremos la forma en que se aplicará a otros procesos, de otros partidos y de otros estados y más.