Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Con una asistencia menor a la de otros años, dio inicio la Segunda Feria de Empleo Nuevo Laredo 2014, con la participación de cerca de 80 empresas y poco más de mil 300 vacantes por ofrecer a cientos de personas que ingresaron al Centro Cívico, lugar donde fue realizado este evento.
El evento fue organizado por la Secretaría de Desarrollo Económico a cargo de su titular Mónica González, en coordinación con el Servicio Nacional del Empleo y el gobierno de Nuevo Laredo.
Desde temprano los aspirantes a una vacante llegaron al recinto en busca de una oportunidad laboral, se sentaron en un sillerío instalado sobre la calle Héroe de Nacataz, se formaron e ingresaron en filas, para buscar entre las empresas ofertantes una vacante que llenara sus expectativas.
Del total de personas que acudieron en busca de un empleo, al menos 8 de cada 10 eran jóvenes de entre 18 y 30 años, los dos restantes eran personas mayores, de acuerdo a una observación rápida entre los módulos empresariales.
Aunque entre las vacantes había ofertas de empleo para personas con alguna capacitación profesional, como gerentes, contadores, administradores y mandos medios en las empresas, en su mayoría las ofertas laborales fueron para puestos de operadoras en maquiladoras, cajeros, capturista, panadero, mostrador, intendencia, mensajero, promotor y vendedor por comisión.
Hombres maduros y jóvenes desempleados, estudiantes, mujeres con niños y hasta adultos mayores, es lo que se vio durante esta Feria del Empleo.
No hay trabajo
Mayra Partida tiene 26 años de edad, carga un hijo pequeño en sus brazos y acudió junto con su esposo a buscar una oportunidad que les permita tener un mejor nivel de vida, aunque su esposo trabaja pero un salario bajo.
“Ya he dejado algunas solicitudes, pero no me han llamado, y por eso acudo aquí, porque es más fácil que andar buscando en alguna empresa porque aquí están varias”, dijo la joven mientras su esposo de la misma edad, la miraba de cerca.
Ella no trabaja desde hace un año a pesar de que tiene la carrera de Químico Industrial, porque no hay oportunidades, y su último trabajo fue en una empresa embotelladora, pero mencionó que por ser madre de familia las cosas se le han complicado porque pocas son las empresas que contratan a una mujer con hijos, “y me ha sido difícil encontrar un trabajo que se adecúe a los horarios de mi hijo”, comentó.
Julián Ramírez es otro ejemplo del desempleo. A pesar de que tiene la experiencia de haber trabajado en la industria de la construcción en Estados Unidos, como técnico electricista, al ser deportado hace seis meses no ha conseguido un buen empleo, solo le ofrecen de albañil o comisionista para ganar entre 500 y 700 pesos a la semana.
“No es suficiente ese dinero, yo estoy capacitado pero no encuentro chamba y ya me desespero, por lo que tengo que trabajar en lo que sea para salir adelante en mis gastos. Espero encontrar algo bueno aquí”, mencionó el hombre de unos 43 años de edad.