Con grandes expectativas según lo da a conocer el presidente del Congreso de Tamaulipas, Ramiro Ramos Salinas, inició el tercer año de sesiones, donde se pretende dar curso a temas de suma importancia.
Entre éstos, la reforma política electoral, la ley de Ingresos, así como cuentas públicas y lo referente al presupuesto para 2015, año crucial por lo que significa política y administrativamente en la entidad.
Nuestros legisladores, lo hemos dicho en otras ocasiones, se han dado a la tarea de cambiar la imagen que se tenía de un Congreso local, al menos en Tamaulipas, y han logrado que haya mayor confiabilidad en su trabajo; hoy se les ve en cualquier parte de la geografía estatal dando informes, rindiendo cuentas, gestionando o escuchando a sus representados, porque, finalmente, para eso están ahí: para escuchar, gestionar… ser la voz de los ciudadanos que dejaron su opinión en las urnas y requieren tener esa voz, esa presencia en el máximo órgano legislativo.
Algo que llama la atención es el hecho de que las “bancadas” no se han significado por ser lo que eran antes: un grupo irracional que se manejaba de acuerdo al interés de todo menos de los ciudadanos: hoy, de cualquier filiación política debaten, participan, votan, se inconforman o se adhieren. Sentimos que están haciendo su trabajo, y el mejor juez que es la historia los ubicará en el sitio que merecen.
En ese tenor, seguramente surgirán nuevas figuras políticas para la sucesión gubernamental, que está “a la vuelta de la esquina”. Los grupos se conforman en todos los partidos y emiten su opinión y su voto, que es lo más importante, pero hay que destacar que ahora se trata de que surja ésta en base a las necesidades ciudadanas.
Muchos temas serán abordados, porque el diputado Ramiro Ramos Salinas no quiere dejar nada al garete ni a medias: desea convertir la actual legislatura en un grupo que se recuerde por su trabajo y actividad política y social. El tiempo ubicará a cada quien en su justa dimensión, suponemos.
Entendemos que muchos quieren llegar a la postulación, tanto de uno como de otro instituto político, y se llega la hora de hacer alianzas para arribar con la fuerza que les permita tener la confianza en ganar. No es fácil la tarea por los acontecimientos que hemos vivido en los últimos años, y saben que tendrán que utilizar todo el ingenio posible para levantar la mano de su candidato en el proceso electoral, tanto el federal como el estatal.
Hay mucho qué hacer todavía, y eso lo entienden los diputados tamaulipecos.
¿Qué esperamos en este último año? Esperamos que haya cosas positivas, que se ajusten a su trabajo y dejen a un lado las luchas internas, que no dediquen más tiempo a proselitismo personal sino al trabajo para el que cobran, porque deben estar ciertos que la mejor campaña es el trabajo, y los resultados son la manera más convincente para ello.
Un tema que sigue siendo controversial es el referente al impuesto predial, donde prácticamente todos los municipios han presentado sus propuestas sin cambios, a excepción de cuatro o cinco. Entienden los Cabildos que la situación es difícil para ellos, pero más para el ciudadano que cumple con sus obligaciones tributarias, y se tiene la idea de no cargar más de piedras el saco de la crisis en las familias, sumergidas en una difícil situación que vive México y nos arrastra como parte de esta Nación.
Se espera no haya modificación en impuestos de ninguna índole, o al menos, no hacia arriba, y los diputados deberán presentar sólidos argumentos para defender ese clamor ciudadano, que es tan importante para los que vivimos a expensas de nuestros salarios.
Sea pues, el año legislativo, un tiempo productivo para los tamaulipecos, y seguramente, si así se logra, habrá buenos dividendos para los que alcanzarán la postulación, y por ende, buscarán afanosamente la victoria