Decían nuestros padres y abuelos que se ganaban las elecciones con el llamado “voto verde” refiriéndose a los sufragios que se recogían en el campo, cuando la preparación de nuestra gente era más limitada que hoy, y entonces, les decían: “vota por el de los colorcitos y ya” y éstos obedecían ciegamente.
No había muchas promesas porque de cualquier forma no se cumplían. Así, desfilaron muchos políticos y vividores de la política. Cómo no recordar a Jorge René Guajardo Maldonado, quien como dirigente estatal y campesino tuvo la oportunidad de asegurar su futuro… y lo hizo con creces, ayudando a toda su prole.
Y ha habido muchos ejemplos.
Los votos tenían en el Partido Revolucionario Institucional color: “verde” para los campesinos, el voto de los obreros, el del sector popular, el de la mujer, y últimamente se agregó el voto de los jóvenes, esa desairada fuerza por años que se ha convertido en factor de decisión en una elección.
El voto “azul” se atribuía al Partido Acción Nacional, y el “amarillo” se ubicaba con el Partido de la Revolución Democrática. Otros más sin mucha significancia electoral nacieron y persisten aún, pero no cambiarán mucho que digamos el resultado de ningún proceso.
Los maestros, por ejemplo, no acaban de apoyar a su partido, el de la familia Gordillo, porque saben que no garantiza nada, o al menos sí garantiza una total corrupción en su cúpula.
Y el PRI está preparando sus herramientas para construir la victoria que Rafael González Benavides se ha propuesto, en base a buscar a los mejores representantes de los sectores involucrados, sabedor que hoy en día no se engaña a los campesinos como antaño, ni a los obreros que ya no se dejan e inclusive son manipulados por los “espejitos” de otros partidos que les prometen tomarlos en cuenta, cuando la verdad es que no lo fueron, ni lo serán.
El voto verde del PRI tiene mucha importancia en nuestra entidad por la cantidad de militantes y posibles votantes que existen en nuestro campo: somos una entidad agrícola y pecuaria importante, de ahí la necesidad de que se considere la elección de buenos dirigentes y buenos cuadros que puedan convencer a los electores. De otra forma, el trabajo no representará los resultados esperados, y nadie dentro del tricolor quiere eso.
En esta guerra mediática la oposición de todos los partidos busca convencer a base de rumores y diatribas aunque sea, pero convencer; ya inventan, retocan fotos y más, como hemos dicho antes, pero es cuando quienes se encargan de esta importante área deben sacar las antenas y ponerse a trabajar ya, cuanto antes. En ese sentido, el joven José Angel Cárdenas Castillejos tiene una labor que deberá representar una verdadera acción ejecutiva y dinámica, para que no se pierdan esfuerzos a través de las redes sociales.
Dirá el lector que hablamos mucho de las redes sociales: cheque usted en las calles y verá que más del 70 por ciento de la gente camina como autómata con sus móviles en la mano, chateando, navegando o platicando por Facebook o Whats App, las nuevas formas de comunicarse, que aunque son totalmente impersonales, no podemos negar que son lo de hoy.
González Benavides sabe de todo esto porque ha sido informado y porque está al día en cuanto a estrategias políticas se refiere; hoy toca a él y su equipo de trabajo ponerse el overol y trabajar muy fuerte para revertir los posibles embates de diatribas que pudieran surgir a partir de esta fecha.
Y para ello, se requiere, necesariamente, un buen cuadro de dirigentes, porque uno que no reúna los requisitos puede significar la mejor campaña de la oposición y quitarle los cientos –o miles- de votos necesarios para ganar la elección.
Es la hora en que todos deben reunirse, hacer un solo equipo y, sin importar el color de los sectores, pensar en el de su instituto político, que es a quien deben llevar a la victoria.