Regreso a casa

Cierto, somos afortunados quienes tenemos la oportunidad de viajar para realizar estudios, presentar trabajos científicos o dar a conocer nuestro trabajo y capacidades en otros lugares fuera de nuestro muy querido estado de Tamaulipas.

No se da todos los días, aunque no es, como algunos lo piensan, el paraíso: tiene sus cosas positivas y otras no tanto, que finalmente se tienen que vivir y asimilar.

La última experiencia ha sido muy provechosa en el ámbito académico y profesional, por lo que se ha podido realizar en materia de investigación y docencia, ésta última, como un muy especial honor a nuestra persona, a través de la cátedra de Periodismo Científico en el curso de la licenciatura en periodismo, allá, en la Universidad Carlos III de Madrid, avalado por el distinguido profesor Daniel Catalán Matamoros, titular de la materia y un experto en aspectos de periodismo y salud.

En primera instancia, hay que agradecer que existen canales para poder llevar a cabo estas experiencias vividas en el extranjero, porque si movemos un poco, si tocamos puertas, seguramente alguna se abrirá para lograr el objetivo de tratar de trascender en aspectos que tienen que ver con el trabajo como universitarios.

Posteriormente, hay que aprovechar estas experiencias para establecer y conseguir contactos que nos permitan alcanzar las metas, que nos hagan crecer más cada día, y sobre todo, que podamos llevar el producto final a foros donde pueda ser discutido y reconocido, por su calidad o no, pero que el mundo sepa lo que estamos haciendo.

Viajar por varios días se tiene la idea de que somos turistas académicos. Nada más falso. Cierto, se tiene la oportunidad de estar en otros lugares, pero igualmente vamos a trabajar, a conseguir y buscar bibliografía o entrevistas y a hacer un trabajo que cotidianamente forma parte de nuestras actividades, pero que hoy se hace fuera de casa.

Tenemos que sacrificar muchas cosas como la familia y seres queridos, y hasta a veces arriesgar lo que mas queremos en aras de obtener un buen resultado que pretende dar a conocer lo que hacemos en nuestra actividad de investigación.

No es fácil, en serio.

Se extraña a los seres queridos, se rompe con una rutina en actividades que, al cabo de la primera semana ya comienza a pesar por la falta de compañía de esos que viven cerca de nosotros, y porque encontramos en ocasiones aspectos demasiado difíciles de asimilar.

Las oportunidades de viajar a trabajar son pocas, pero hay que saber aprovecharlas, y en ese sentido, agradecer a las autoridades de educación a nivel federal o estatal, universitario o local, para que estos objetivos se puedan llevar a cabo y no rompa la falta de oportunidades el desarrollo de nuestras instituciones.

Madrid ofrece muchas cosas al que llega, pero en esta ocasión tuvimos oportunidad de conocer el otro Madrid, el de los que buscan la entrevista de profundidad para su trabajo de investigación; el Madrid de los que nos levantamos a las 6 o 7 de la mañana para viajar en el tren Cercanías hasta Getafe, donde se encuentra la sede de esta prestigiada universidad española, y que cuenta con unas instalaciones completas en todos sentidos, y cuando se tiene que dar cátedra, no hay impedimento alguno en cuanto a salones, equipo electrónico o lo que se pueda necesitar.

El viaje concluye con buenas, muy buenas experiencias académicas e investigativas.

Personalmente, hemos supuesto que se ha dado el gran paso hacia una mayor estabilidad en muchos aspectos, lo que se tiene que agradecer a las autoridades que hacen posible este tipo de apoyos, a la vida, a Dios, a la familia y a nosotros mismos, porque finalmente no es fácil hacerlo. Misión cumplida, pues.

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