Nuevo Laredo, Tamaulipas.-A diferencia de otros años, el panteón municipal antiguo no lució con antes porque poca gente fue la que acudió a recordar a sus muertos, aunque como siempre, llegaron los que cada año lo hacen, con flores, cantos y llanto.
Así lució el dos de noviembre este camposanto, a medio llenar, con decenas de tumbas derruidas por el abandono y el descuido, pero pese a ello los grupos musicales, los restauradores y limpiadores de tumbas, así como los vendeflores y los oportunistas, fueron los más favorecidos porque sus servicios siempre son muy solicitados.
El grupo ‘Los Cuatro de Laredo’, aunque en realidad son dos, fueron muy solicitados, ya que su estilo norteño es el que gusta a los familiares de los difuntos que yacen en este panteón.
Basilio Rodríguez forma parte del dueto ‘Los Rebeldes’, quienes fueron contratados para cantar en el duelo de una persona que ayer mismo fue sepultada, para infortunio de los familiares que le acompañaron a su última morada.
El vaivén de la gente era constante al mediodía; unos se retiraban del panteón con su dolor encima, mientras otros regaban con su llanto la seca tierra de las tumbas recién ocupadas, y aunque no a todos gustan el canto de un trío o un dueto al pie de la fosa, el cantar de estos personajes que pululan por los rincones del panteón antiguo, no podía faltar.
‘Cruz de Olvido’, ‘Amor Eterno’, ‘El hombre que más te amó’, ‘Me refiero a ti’ y muchas que como dice Basilio, llegan al corazón y duelen hasta hacer llorar.
Pero no solo las canciones son las que llaman la atención en este día tan especial, algunos epitafios son tan peculiares, que hasta risa ocasionan entre los familiares de los fallecidos; tal es el caso de doña Virginia, una mujer de la tercera edad que año tras año y desde hace diez visita a su esposo fallecido debido a muchos malestares que le aquejaban.
“Murió de 64 años pero tenía muchas enfermedades, y vengo cuando puedo, como el Día del Padre y el de los finados”, mencionó sola al pie de la tumba de su esposo y con un enorme ramo de flores entre sus brazos.
A esa hora arribó al panteón una muchedumbre que acompañaba a los familiares de una persona fallecida, y más adelante, por la calle principal, esperaban otro cortejo en un día en que para algunos es recordar, mientras que para otros es tener el dolor muy adentro.
No muy lejos, un par de elementos de protección civil hacían su rondín en una cuatrimoto oficial, y sin bajarse de ella se tomaron una ‘selfie’, es decir, una fotografía personal, tal vez porque es su primer año dentro de la corporación, o por su inexperiencia que los delató, en vez de dedicarse a prevenir accidentes dentro de este camposanto.