Un buen candidato

Para la gente de las calles, la que participa y vota en cada elección, está claro que la mejor campaña electoral que se lleva a cabo a favor del Partido Revolucionario Institucional es la que hacen las fuerzas de oposición, principalmente los que antaño demostraron tener militancia suficiente como para aspirar a ganar y, en el caso del PAN, que llegaron a arrebatar sitios que tradicionalmente pertenecieron al tricolor.
En el PAN se han empeñado en demostrar una total desunión y lucha entre los grupos que encabezan malos políticos, vividores y demagogos que han demostrado que el poder no es para ellos, y se empecinan en luchar por llegar, no para servir, sino para servirse, como se ha visto. Una clara muestra es el descarado propósito de querer llevar a un puesto de elección popular al hijo de Martha Sahagún en Guanajuato. En Tamaulipas la lucha en la frontera se pone cada día más difícil, y sacan a relucir sus suciedades día con día. ¡Vaya! Hasta pleitos de manos se han visto en el Congreso tamaulipeco que llevaron a uno de sus diputados a abandonar al “Blanquiazul”.
Y en el caso del PRD, más claro no se puede ver: los acontecimientos de Guerrero han desenmascarado a auténticos delincuentes disfrazados de políticos que, tradicionalmente ocupan cargos y se sirven de una forma tal que no les importa dejar dolor en el pueblo que les lleva al poder.
En Tamaulipas no hemos visto una muestra de que el PRD pueda hacer sombra ni a los llamados –bien llamados- “partidos chiquitos”, porque no tienen elementos, candidatos ni nada que pueda suponer una buena contienda, a menos que recurran al plagio de candidatos de otros partidos, como es la vieja costumbre perredista: robar candidatos para ostentarse como ganadores.
Es entonces que el PRI tiene un camino un poco llano pero con escollos, de ahí la importancia que reviste el hecho de que Rafael González Benavides siga insistiendo en hacer una adecuada selección que les garantice el triunfo en las elecciones de 2015 y, por supuesto, para 2016, cuando haya elección de gobernador tamaulipeco.
El presidente del PRI en la entidad sabe que tiene un compromiso con su gente, con sus simpatizantes y militantes, por eso sigue buscando la manera de no cometer yerros en la elección de los candidatos que ocuparán sendas curules dentro de poco, y en seguida, para garantizar el triunfo en la elección de gobernador. Nada más difícil y fácil a la vez…
En ese sentido, González Benavides ocupa toda su experiencia y tiempo en aleccionar bien a sus compañeros que junto con él dirigen al tricolor, haciéndoles ver que es necesario buscar a los mejores hombres, al costo que implique, pero que les permita aspirar a recuperar esos sitios en el Congreso de la Unión.
Tiene un juez muy exigente: el ciudadano que está ya cansado de arbitrariedades y aspectos que nada tienen que ver con la legalidad.
Sabe que es difícil cuando el Estado mexicano no nos ha cumplido en el más importante reclamo que es el tener seguridad en nuestras ciudades, municipios y colonias. Sabe que es difícil cuando se entra en crisis de credibilidad a nivel nacional. Sin embargo, confía en que haya una buena selección para que luego haya una buena elección que les lleve a un triunfo.
Va por el llamado “carro completo” y no es presuntuoso hacerlo: un dirigente debe aspirar siempre a lo más alto, al triunfo total, porque si es de los que se conforman con poco o con mantener el registro, debiera hacer otro tipo de tareas, menos encabezar esfuerzos y trabajo de los demás.
La gente confía en él, por su capacidad y calidad humana, porque es un elemento que está conjuntando un buen grupo de trabajo en torno al tricolor, y seguramente, en los comicios del 2015 logrará entregar buenos resultados a sus compañeros del partido y a quienes se debe. La oposición hace muy bien su trabajo que es desprestigiarse ante el electorado; ahora, la función de Rafael y su gente es consolidar el buen trabajo que llevan a cabo en Tamaulipas.
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