Líder amenaza con vengarse

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-Con un voto de diferencia se reelige Guadalupe Soto.
-Marcado divisionismo al interior del Sindicato de Electricistas.
-Candidato triunfador amenaza con vengarse de los disidentes.

SIN lugar a dudas, el proceso electoral que se vivió en la sección local del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) ha sido la más reñida en toda su historia.
Los 104 votos obtenidos por el reeelecto GUADALUPE SOTO, contra 103 de su contrincante LEMUEL LEIJA es un resultado que habla por sí solo de la dualidad de criterios que existe al interior de esa institución sindical.
Como en todo proceso democrático, un voto hace la diferencia, y precisamente eso es lo que ocurrió el pasado viernes en el edificio social del SUTERM.
SOTO iniciará su nuevo sexenio a partir del 5 de enero entrante, mientras que LEIJA continuará hasta esa fecha como Secretario del Trabajo en el actual comité directivo.
Sin embargo, como también suele suceder en cualquier proceso electoral, la compra de votos, marrullerías, promesas de plazas sindicales e, incluso, intimidación, fueron factores que se conjugaron en las elecciones de los trabajadores electricistas.
Del total del padrón con derecho a voz y voto no emitieron su sufragio siete sindicalizados. Cuatro de ellos se encuentran desaparecidos desde hace varios años, dos gozan de su período vacacional y uno está suspendido, aunque, por desconocimiento, no hizo uso de su derecho sindical que le permitía emitir su voto.
Independientemente de la alquimia electoral tan común en los procesos de renovación de dirigencias, es innegable la extrema división que prevalece entre los 214 trabajadores sindicalizados al servicio de la Comisión Federal de Electricidad.
GUADALUPE SOTO, secretario general reelecto, necesariamente tendrá que iniciar a la brevedad posible la operación cicatriz, ante su evidente débil liderazgo. El hecho de haber ganado la contienda por un solo voto de diferencia lo obliga a tratar de sumar a los disidentes.
No obstante, ha trascendido que, en contra de toda lógica y oficio político, SOTO prepara una embestida sindical en contra de quienes no apoyaron su proyecto de reelección. En consecuencia, si eso llegara a suceder, negros nubarrones envolverán a ese organismo sindical afiliado a la Confederación de Trabajadores de México.
En contraparte, en un acto de caballerosidad y disciplina sindical, el candidato derrotado, LEMUEL LEIJA, se presentó ante el triunfador, GUADALUPE SOTO, para manifestarle su respaldo en su nuevo período al frente del SUTERM.
Por cierto, concatenando temas, existe malestar al interior del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de Matamoros (SJOIM) por el rechazo a la entronización del fallecido secretario del deporte WILFRIDO CAMPOS.
A pesar de que el Consejo Selectivo del Salón de la Fama, asociación civil autónoma y debidamente constituida, en votación secreta avaló la inmortalización de WILLY CAMPOS, por instrucciones de la autoridad municipal hubo de darse marcha atrás al veredicto.
Presuntas relaciones peligrosas del impulsor del deporte en el sindicato con mayor número de afiliados, según ha trascendido, fue el motivo que sustentó la negativa.
Aunque, cabe señalar que si bien es cierto que el Salón de la Fama es una dependencia municipal, también es una verdad de a kilo que el Consejo Selectivo no es una institución que dependa de esa instancia de gobierno.
Lo peor del caso es que el rechazo a tal nominación se produjo a pesar de que la citada asociación civil ya había notificado el resultado de la votación secreta de los consejeros a los familiares del extinto WILLY CAMPOS y al sindicato al que perteneció.
Momento tristes vivió la familia del extinto promotor deportivo cuando tuvieron que acudir a las oficinas del Salón de la Fama para recuperar la fotografía que habría de colocarse en el nicho de los inmortales.
Al menos que se sepa, WILFRIDO nunca enfrentó ninguna averiguación previa que lo relacionara con la comisión de algún delito del orden federal.
Para bien o para mal, la tajante orden municipal fue acatada al pie de la letra, por lo que WIILLY habrá de esperar mejores tiempos para que futuras generaciones conozcan y no olviden a un luchista promotor del deporte en la comunidad.
Ni hablar.
Y hasta la próxima.
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