Eduardo Javier Fuentes: el gran amigo

Sin lugar a dudas, la noticia nos ha dejado un profundo sentimiento de tristeza a miles de victorenses: el profesor Eduardo Javier Fuentes Acevedo nos ha dejado para encontrar un sitio donde todos estaremos en algún momento. El amigo, el padre, el hijo, el hermano, el esposo, el hombre, el profesor, el locutor… el ser humano.

Tuve la oportunidad de conocer a Eduardo Javier Fuentes Acevedo en aquellos tiempos en que el equipo de basquetbol Potrancas tuvo su mejor época en nuestra historia deportiva.

Le conocí como parte del equipo de un inolvidable hombre como lo fue don Carlos Adrián Avilés Bortolussi, cuando su gestión en la Dirección de Deportes dentro del equipo de Enrique Cárdenas González, gobernador de nuestro Tamaulipas de los ochentas.

Como entrenador de las “Castoras” de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, el equipo de basquetbol que fue nuestro eterno rival, el profesor Fuentes se caracterizó por dar su toque personal a cada una de las jugadoras que ahí participaban.

Como servidor público, en la dirección de Deportes, al lado del inolvidable Avilés, hicieron un programa interesante y realmente promotor del deporte en todas sus manifestaciones.

Hombre inquieto, que siempre tuvo la sonrisa para quien la necesitara, y siempre el consejo y el abrazo del amigo, del hombre que pudiera ser apoyo en cualquier circunstancia.

Aprendí, personalmente, a apreciar al “profe” Fuentes a través de los más de 30 años de vida en Victoria, y nuestra relación se hizo aún más fuerte al estrechar lazos con Lalo, el hijo, el amigo, el jefe, el camarada. La familia entera siempre estuvo presente, aunque para ser justo, pocas veces nos frecuentamos físicamente.

Pero Eduardo Javier Fuentes Acevedo, donde quiera que se encuentre en este momento sabe del cariño hacia su persona y el agradecimiento por cosas que únicamente él conoce, y que se agradece el apoyo y la discreción con que siempre se manejó con sus amigos y compañeros de labores y escuela.

Realmente, es una pérdida profunda. En los domingos del 17, con sus eventos de corte cultural, el profesor hizo y marcó una época; “Libre 17” no será ya más el que nos unía a muchos victorenses, porque faltará la voz del profesor y sus versos, o sus corridos y canciones, sus palabras para animar a una a veces deslucida concurrencia, y otras, a la animada muchedumbre que alguna vez estuvimos por ahí.

Por los jubilados hizo también mucho a grado de conquistar muchos logros importantes que hoy se disfrutan y son para todos; como individuo, fomentó y cultivó las relaciones familiares, regalando a Victoria una familia unida y que en torno a su figura creció en diversos aspectos.

No es fácil hablar cuando se ha perdido al amigo, y hemos sido testigos de lo anterior a juzgar por los muchos mensajes que en Facebook se han colgado de la noticia inesperada. Deja muchos afectos y recuerdos que, seguramente, a sus familiares les harán sentirse orgullosos por haber compartido con la vida tantos años al lado del profesor, incansable promotor cultural y deportivo, mentor, amigo, persona.

El ser humano ha partido y nos deja su recuerdo a los que tuvimos oportunidad –y fortuna- de conocerle.

¿Qué nos deja? Un hermoso recuerdo y tributo a la amistad desinteresada, al servicio hacia los demás, a su ciudad y su estado, donde ha sido reconocido y, seguramente, recibirá el más justo tributo de parte de sus autoridades.

Descansa, profe, hoy que has concluido tu misión en esta vida; estarás cerca de tu compadre Avilés seguramente, esperando que otros más lleguemos a departir y convivir como lo hicimos allá por esos años ochenta… y muchos más.

Una oración a la familia, el recuerdo para el profesor Fuentes y nuestra plegaria por su eterno descanso.