Días de mucho peso

En todos sentidos, aplica el titulo de la presente colaboración, porque para muchos de nosotros, la temporada navideña constituye el hecho de poder reunirnos con los seres queridos de diversas partes del país: hermanos, padres, sobrinos y tíos, cuñados y más. Aunque claro está, pesan mucho las ausencias que se intensifican en tiempos de dar afecto y cariño, pero que están presenten en todo el año.

Más pesan las que por vez primera se hacen latentes en nuestras familias y entorno; cuando perdemos a esos seres queridos que, sabemos, no estarán en la mesa navideña, entran muchos sentimientos de nostalgia, tristeza o algo que los gallegos llaman “morriña” y que es una mezcla de sentimientos de añoranza y un poco más.

El caso es que también tenemos el otro problema, del que se hacen muchas bromas y que tiene que ver directamente con la figura: el peso, o más bien escrito: el sobrepeso.

Hay un chiste en la red de Facebook donde exhorta, como fue el caso del horario de verano, a “atrasar la báscula por 10 kilogramos durante diciembre y enero”, haciendo la burla de lo que subimos de peso ante las convivencias en las que sobra la comida y las calorías pasean descarada e intransigentemente para hacer mella en nuestra talla.

Dicen que es tiempo de vestir ropa de marca, pero se refiere no a la firma comercial sino a la marca que dejan, por ejemplo, los pantalones en la cintura, o en el cuello y puños las camisas, sin contar los riesgos del peligroso y temido “botonazo” que, en broma, se dice que puede matar a uno, pero que a ciencia cierta sí podría lograrlo en la persona de quien lo padece, porque la obesidad, sabemos, es uno de los grandes asesinos del siglo actual, y a ella debemos combatir con todas las armas posibles.

Probablemente la principal sea la cordura y la actividad física o muchas más, pero debemos tener presente en todo momento el riesgo que implica el sufrir del temido sobrepeso o llegar a la obesidad, porque los kilos que se aumentan difícilmente pueden bajarse, o al menos, tardamos muchos días o jornadas en recuperar aquella figura menos gruesa que la actual.

Y sabemos que la solución es individual, que nadie puede poner un alto a la problemática si no somos nosotros mismos.

procurar una caminata matutina de unos 20 minutos ayudará en muchos sentidos: lograremos dar un golpe macizo a la obesidad y lograremos tener mejor irrigación en la sangre por el cuerpo, lo que influye positivamente en el funcionamiento de los órganos y sistemas que nos permiten estar vivos.

De todas, todas: ganamos mucho si logramos incorporar la caminata matutina y si aunado a ello podemos mejorar la calidad de la alimentación, ya se imaginará los beneficios que se pueden lograr y obtener.

Somos seres de costumbres: en la temporada de los convivios y demás, hagamos lo más posible por contener esos que son riesgos para la salud y que los paganos principales somos nosotros mismos. Nadie más.

Ya le comentaremos en breve sobre los informes que tiene la Secretaría de Educación Pública sobre los índices de obesidad y sobrepeso que se presentaron en el último trabajo de tamizaje realizado en varias escuelas: espanta el resultado por los porcentajes tan alarmantes de obesidad que vivimos.

Y no hay que ser muy criticón, solamente un poco observador y veremos en nuestro entorno que abunda quien tiene cuerpo cilíndrico, ovalado o completamente redondo contra los que poseen aún una estética figura.

Pero, insistimos: la solución es individual, personal, y si queremos vivir bien, tranquilamente llegar a viejos, procuremos un tiempo diario para la salud personal, que lo vamos a agradecer cuando sea tiempo de recoger resultados… y seguir teniendo buena salud.