Prácticamente, para efectos laborales de la burocracia, ha concluido el año de 2014: en unos días comenzará el período vacacional de miles de trabajadores de los tres niveles de gobierno, y seguramente habrá las tradicionales guardias en las oficias que así lo requieren por su naturaleza propia.
Allá por el oriente de la ciudad, los diputados de la actual legislatura se aprestan también para concluir el período ordinario de sesiones, marcado para el 15 del presente mes, aunque ha declarado el presidente de la Gran Comisión Ramiro Ramos Salinas que, de ser necesario, se quedarán a trabajar los días que sean oportunos a fin de cubrir las tareas que les han sido encomendadas por la ciudadanía, y que garanticen una adecuada gestión sobre el tema.
Algunos de ellos se preparan para las elecciones federales de 2015, y estarán pensando ya en sus suplentes, a manera de aspirar a una candidatura por sus partidos correspondientes, en aras de buscar la curul federal próxima. Otros, sin embargo, siguen su camino en pos de la postulación para contender en los comicios donde se elegirá gobernador y alcaldes, así como también diputados locales, aunque para este cargo no aplica por eso de la no reelección que priva en nuestro sistema.
El diputado Ramos Salinas ha comentado que el trabajo realizado .es deja satisfechos a medias, porque siempre hay algo más que hacer, y faltarán algunas metas por alcanzar, pero está cierto que se ha logrado un muy buen trabajo legislativo y éste se ha visto reflejado en el ánimo de los ciudadanos, cuya percepción sobre nuestros diputados ha cambiado radicalmente.
Cierto, muchas personas piensan aún que se les paga demasiado bien para la poca tarea que emprenden, que son flojos y más, pero no podemos negar que el Congreso tamaulipeco ha cambiado y para tener una mejor opinión ciudadana, lo que agrega un “plus” a las candidaturas que surgirán allá por finales del próximo año.
Hoy, toca revisión de cuentas públicas, autorización de presupuestos y esas cosas que tienen que ver con la administración pública estatal y municipal en forma adecuada, sin desvíos o malas interpretaciones sobre el uso de los recursos.
Han hecho de la función de la Auditoría Superior algo tangente, que se presta a comentarios en el sentido de que el trabajo se lleva a cabo de la mejor manera posible.
¿Qué falta mucho por hacer? Ramiro Ramos lo sabe y sigue propiciando una participación mayoritaria de las distintas fuerzas políticas, porque entiende que ser legislador es tener un cargo que se fundamenta en la confianza de los ciudadanos electores, y a ellos hay que responder con acciones, con situaciones que se pueden medir y valorar, por ello, surge ese sentimiento hacia la función que se lleva a cabo.
Falta mucho, cierto, y lo importante es que ya hay algunos proyectos que se vienen para el 2015 en puerta, los que serán desahogados en su tiempo necesario a través de los mecanismos que la ley obliga a tener, y que siguen siendo fundamentalmente a base de la participación de ellos, los legisladores.
Más, en tiempos en que la ciudadanía no quiere saber de conflictos y pleitos más: quiere saber de solución a problemas y situaciones que se presentan en el Tamaulipas del día a día de todos nosotros; quiere la ciudadanía tener la confianza en sus diputados y sus servidores públicos: que acaben esos sentimientos de coraje hacia quienes, se entiende, no devengan lo que se les paga, y no hagan el trabajo para el que fueron elegidos.
Es bueno saber que en la presente legislatura ha privado la cordialidad entre las fuerzas políticas sin que ello quiera ser sinónimo de sometimiento, pero sí de una civilidad política que merecemos los tamaulipecos, en tiempos en que la confianza se ha ido alejando a pasos agigantados.
Es donde tenemos que recuperar la credibilidad en nuestros hombres de la política, porque lo necesitamos en forma por demás urgente.
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