Obras: l a mejor campaña

Qué difíciles somos los individuos: nada nos parece y de todo nos quejamos: si alguien hace una obra, es inútil y superflua, pero si no la hace, se está robando el dinero de todos. Es el pensamiento generalizado hacia las administraciones de los tres niveles.
No defendemos a los que hacen uso indebido de los recursos públicos y engrosan sus cuentas personales en todos los bancos, pero también queremos reflexionar sobre lo que se ve a diario, y la forma en que algunos partidos políticos hacen campaña durante todo el año, sin necesidad de violar las leyes electorales.
Se quejan de que el gobierno no funciona, pero vemos obras en muchos sectores y de diversa índole: no podemos dejar de reconocer que en la capital del estado ha surgido una serie de acciones que están transformando nuestra querida ciudad, aunque a veces no nos den gusto.
Claro que nos gustaría que hubiera más recursos para pavimentación y se arreglaran, por ejemplo, las calles aledañas al C-4, o en otros sectores como Valle de Aguayo y Sierra Gorda, donde el tiempo se llevó la calidad del pavimento no hoy en día vivimos entre hoyancos, agujeros y tremendos baches. No se puede estar en todos los rincones a la vez y eso lo debemos entender.
¿Tiene usted idea de cuántos metros cuadrados de calle tenemos en la ciudad? Habría que checar el dato y entender que difícilmente se puede dar satisfacción a la demanda en ese rubro, o que no hay suficiente para focos de alumbrado, y cuando está la autoridad trabajando por el norte, hace falta en el sur, y así sucede a diario.
Pero decíamos que la mejor campaña que se hace es a través del trabajo cotidiano. Ya no nos creemos esas promesas falsas que nos hacen algunos candidatos, pero sí vemos que mejoran los servicios públicos, aunque no en la medida que quisiéramos. Somos muy buenos para buscar evasión en nuestras responsabilidades fiscales, pero exigimos total cumplimiento a la autoridad. No somos congruentes y eso nos pierde mucho sin lugar a dudas.
Las promesas, decíamos, no son ya creíbles, pero vemos que se cuenta con autoridades que están pendientes y nos hablan en forma directa y entonces entendemos que hay quienes aún buscan satisfacer a sus gobernados, y eso lo vemos a diario.
Hemos saludado hace unos días al alcalde de Victoria Alejandro Etienne Llano e intercambiado algunos conceptos; habla de las obras que se llevan a cabo en el municipio, algunas, con participación del gobierno estatal y otras con recursos meramente municipales. Lo interesante es que se sigue abonando en el campo de la confianza y la mejora en infraestructura.
Sí: falta mucho y a veces nos desesperamos, sobre todo, cuando circulamos por auténticas bocas de loco o calles que no cuentan con luminarias suficientes.
Hay que estar participativos en ese rubro y reportar los aspectos que queremos que se mejoren, y eso nos permitirá exigir a las autoridades lo que deben hacer, porque muchas veces no se enteran porque no alcanzan a cubrir cada uno de los rincones municipales.
Y en tiempos electorales, la mejor forma de convencer es dándonos cuenta de lo que se sigue realizando y la forma en que vamos mejorando. Los partidos políticos tienen en sus alcaldes y servidores públicos a los mejores difusores de su ideología y su compromiso con la gente: cuando éstos fallan, la gente pierde confianza hacia ellos.
Y seguramente muchos de nosotros hemos considerado nueva intención del voto, en base a lo que estamos viviendo en nuestro entorno y la forma en que nos han respondido quienes nos gobiernan: si han fallado, están perdiendo votos, pero si han hecho su labor, han ganado más sufragios.
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