Nos hablan los expertos –y no tanto- en economía que 2015 será difícil, pero no como 2016, donde la crisis económica realmente nos provocará atroces momentos que probablemente muchos no podamos sacar a flote. Nada halagadora la situación y no somos pesimistas, pero entendemos que más de uno tendrá problemas para sobrevivir, que ya no es subsistir.
Y entonces tendremos que aprender a apretarnos el cinturón y medir nuestros recursos para garantizar la comida diaria, ya que algunas instancias con quienes se establecen convenios y compromisos profesionales se empelan en no cumplir y, lo que es más difícil, no dar la cara.
Los titulares de las diversas áreas involucradas simplemente no dan la cara, comportándose de una manera realmente cobarde y falta de responsabilidad. Les es más fácil no tomar llamadas, dejar a la gente con sus problemas y angustias y hacer como que no vieron: la técnica de los avestruces, que le sale muy bien a todos ellos.
Tienen una gran capacidad para establecer tratos comerciales pero poca para enfrentarlos y cumplirlos, y en ese deshonesto accionar se llevan de encuentro a miles de personas que tenemos que hacer milagros para sobrevivir, ya que los responsables no hicieron su trabajo.
Y es cuando la crisis aumenta.
Entonces, entran los institutos políticos en crisis, pero no solamente económica sino de credibilidad, porque sus integrantes no tienen la mínima idea de lo que es el respeto a los demás: se comportan como antaño, cuando eran poderosos y prepotentes, que no escuchaban a nadie hasta que se llevaron un buen susto.
Se amparan en el respaldo que otorga el buen funcionamiento de algunos de sus militantes ubicados en puestos de elección popular, aunque solamente son unos pocos, ya que una gran mayoría se han dedicado a sangrar al erario y a enriquecerse en una forma por demás insultante. Los nuevos ricos aparecen y creen que somos todos los “mortales” muy poca cosa como para saludarnos.
Patética forma de conducirse, cuando meses antes aseguraron que harían una buena acción para cada uno de sus militantes o agremiados, simpatizantes y gente afín.
Como siempre, no cumplieron.
Y ahora que inician las nuevas campañas electorales, a punto de llevarse a cabo la fiesta del convencimiento y escuchar mentiras y más, tendremos necesidad de elegir a alguno de ellos: los vividores so los que no supieron aprovechar la oportunidad que la historia les regaló.
Es cuando vuelven a la cargada pidiendo nuestro apoyo y lo fundamentan en una y mil promesas que, como las de ahora, no cumplirán porque está en su ADN el no cumplir a sus representados ni a sus simpatizantes. Así son ellos, y no de ahora, sino de siempre.
Y es cuando viene esa crisis, la de credibilidad que les inunda hoy en día y que nos hace pensar a muchos en las posibilidades que pudiera tener alguien con candidatura independiente, que realmente es lo que muchos buscan sin el apoyo oficial ni de cualquiera índole: no se les apoya y ya.
Los que llevan a cabo la labor de encabezar estos esfuerzos no saben ya qué hacer, porque les falla la gente y el recurso humano existente es de muy mala calidad.
Ellos mismos, seguramente no tendrán la remota y mínima ocurrencia de cumplir con lo que dijeron antes, para llegar a esa posición que hoy ocupan.
Y es cuando hay que replantearse la necesidad de apoyar a esos independientes que no tienen que dar de comer a las familias de cientos de trabajdores, cuya misión es hacer cumplir la ley, como se les ha enseñado únicamente, peo finalmente, hacerla cumplir.
Ojalá vivamos para verlo.
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