Cierto, somos especiales y muchas veces no queremos ver las cosas en la magnitud que se nos presentan: las obras públicas siempre tendrán detractores como sabemos, que argumentarán que se robaron el dinero, que son muy caras que no son necesarias, que había otras más prioritarias y muchas cosas más.
La prioridad, estimad@ amig@, no sabemos quien la establece: si los ciudadanos, las autoridades, las necesidades comunitarias o cual es el fundamento para entender que se deben hacer en ese momento.
En ese tenor, vivimos en cada administración, municipal, estatal y federal el problema de la descalificación y aprobación de cuanto se hace. Recordamos cuando el doctor Emilio Martínez Manautou fue severamente criticado por haber levantado el orgullo de Victoria: el Centro Cultural Tamaulipas, o cuando don Enrique Cárdenas González inauguró la Unidad Cívico Gubernamental “Revolución Verde”, y que luego, en un estúpido revanchismo político se le cambió el nombre.
Y claro, los lisonjeros de sexenio apoyaron tal medida que atenta contra la historia y las costumbres de nuestros políticos: aplaudieron el desdén a don Enrique, y se erigieron en verdugos de un calificativo o un nombre para una gran obra. Siempre sucede, lo sabemos, por eso no es bueno fomentar el que haya nombres de calles, unidades, centros y demás que recuerden a nuestros políticos: están para servir, no para hacerse homenajes propios.
Pero en este caso, entendemos que hay cosas criticables, pero todo tiene parte buena, y si no, cheque usted cuando vaya hacia el norte de la ciudad y tenga necesidad de desplazarse por la calle 8, o Juan B. Tijerina, o Carretera Nacional, que viene a ser lo mismo, y tiene que hacerlo con premura.
Hay ahora en nuestros días una avenida severamente criticada, pero dicho sea con toda honestidad, quienes tenemos necesidades familiares, hogareñas, laborales o académicas y tenemos que circular por el famoso ya “ocho de ocho”.
Criticamos a las autoridades y repartimos culpas entre el estado y el municipio, sin saber exactamente como está la cosa, pero ahora que tenemos que circular por ahí, vemos las bondades y la recompensa de haber aguantado muchos meses en obra y desviaciones y todo eso que acompaña los grandes proyectos.
Vemos con beneplácito que está la obra, y sirve a todos sin distingo alguno.
No se puede negar que es una buena obra, y que ha ayudado para aliviar la tensión del tráfico en una de las principales arterias de la ciudad capital de Tamaulipas, y no se puede negar tampoco el que haya cosas que se pueden –o deben- mejorar.
La obra está ahí, y quienes hacemos uso cotidiano de ella sabemos de la importancia que tiene en nuestro desarrollo, al igual que los que esperan turno para otras obras de infraestructura en calles y banquetas, salud, alumbrado, limpia y todos los rubros que debe atender la administración estatal.
El alcalde de la capital, Alejandro Etienne Llano sabe de la importancia de quedar bien con sus conciudadanos y hacerlo de corazón, de ahí que tenga claro que las obras se deben desarrollar a como dé lugar.
Claro ejemplo es el “ocho de ocho” y el “puente de la Moderna”, por citar solamente dos que son determinantes en los últimos años para la capital tamaulipeca.
Nos congratulamos de poder disfrutar de estas obras, y pedimos que haya más de esta magnitud. En la colonia La Presita hay calles que no tienen anda buen aspecto y propician accidentes, pérdida de patrimonio personal y muchos accidentes. Es una sugerencia: habría que checar si se puede mejorar tal aspecto, y en caso afirmativo, hacerlo porque los de Victoria, los habitantes de la ciudad nos merecemos esto… y mucho más.
Es la hora de hacer las cosas de acuerdo al llamado popular, pues.